En la última Junta Directiva itinerante del Barcelona, celebrada en la Biblioteca de Cataluña en Barcelona, Laporta confirmó que la continuidad de Rijkaard se había debatido cuando el equipo catalán, en la mitad de la primera vuelta, ofrecía síntomas de agotamiento y de falta de ideas, como si el Barça no hubiese hecho un punto y final respecto a la inestabilidad que alcanzó a la entidad al final del campeonato anterior. "En los momentos difíciles resistimos, tuvimos paciencia y aguantamos las presiones", destacaba Laporta a los medios informativos tras aquella reunión, dando a entender que la crítica al equipo y a Rijkaard había traspasado los muros del Camp Nou para llegar el seno de la directiva.
Meses después, Frank Rijkaard vuelve a estar en el centro de las críticas. El Barça, que había perdido de vista al líder con una diferencia de nueve puntos, logró recortar la distancia a dos. Pero en las dos últimas jornadas -Atlético de Madrid y Villarreal- ha dilapidado todo su esfuerzo, ya que la distancia con el Real Madrid ha vuelto a los ocho puntos. Esta situación, sumada a que el Barça manifiesta síntomas similares a cuando se desató una crisis en los meses de octubre y noviembre, a que los jugadores determinantes -Henry, Ronaldinho y Eto'o, entre otros- están lejos de las expectativas de rendimiento generadas en torno a ellos y a que las posibilidades de un éxito en la Liga para el conjunto barcelonista parecen bastante lejanas, han reabierto en algunos sectores el debate acerca de si Rijkaard sigue siendo el entrenador idóneo.
De las críticas lanzadas por Laporta tras el partido se desprende que el entrenador vuelve a tener a la directiva como un aliado debilitado. El presidente le ha confirmado en diversas ocasiones, pero la figura del técnico portugués José Mourinho ha sobrevolado el Camp Nou como futurible. Rijkaard tiene contrato hasta el 30 de junio de 2009. No obstante, el doble tropiezo en la Liga, a falta de once jornadas para la conclusión del campeonato, ha devuelto a la entidad la angustia de observar que el Barcelona podría cumplir un segundo año en blanco.
El próximo partido en Almería y, sobre todo, el enfrentamiento contra el Valencia, en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, cobrarán una importancia capital para Rijkaard, cuando hace tan solo unas semanas ni se contemplaba que el entrenador volviera a estar cuestionado, hasta el punto de que en algunos sectores del barcelonismo se haya inducido a la directiva a que adopte una posición drástica con el entrenador holandés. Sin Messi -lesionado- y con unas estrellas -Eto'o, Ronaldinho y Henry- venidas a menos, además de un retroceso importante en el juego defensivo -con una media de dos goles encajados en los últimos cuatro partidos-, el Barça y Rijkaard afrontan una semana convulsa en la que se espera que la directiva manifieste públicamente qué posición tiene respecto al entrenador.

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