Noticia publicada el 17-04-2008
(Libertad Digital) Manuel Cerdán, en un fragmento de su libro “Lobo, un topo en las entrañas de ETA” (Plaza y Janés, 2003), narra cómo Mikel Lejarza, el hombre que los servicios secretos del SECED infiltraron en ETA en los años 70, decide abandonar su dedicación al teatro tras una discusión con su mujer y se pone manos a la obra para montar una empresa. Lo interesante de este episodio en con quién cuenta para comenzar su nueva etapa.
- “... abandona sus estudios de arte y decoración y monta una pequeña empresa de interiorismo. Mikel se dedica entonces a reformar bares, cafeterías, tiendas, casas y todo lo que sale. Para llevar a cabo su proyecto empresarial, recurre a un amigo de su pueblo natal, Villaro, que se llama Miguel Antonio Iturbe Totorika y que acaba de salir de la cárcel de León, donde ha estado cumpliendo pena por sus vinculaciones con ETA. Mientras Mikel entabla contactos y amistades en los círculos pro etarras, su tío Canuto, que tiene auténtica devoción por el sobrino, no deja de hablar maravillas de él a los hombres de Pepe el Gordo. Destaca de él su condición de persona seria, honesta, perseverante, patriota y buen conocedor de los simpatizantes de ETA. Mikel se deja querer cuando su tío le regala los oídos y le detalla las atenciones que tienen con él sus amigos los polis”.
Es por tanto, el contacto que toma con el entorno de ETA lo que le hace merecedor de servir al Estado como topo policial entre los terroristas. El resto de la historia es de sobra conocida y ha inspirado libros como el de Manuel Cerdán y hasta un largometraje protagonizado por Eduardo Noriega y producido por El Mundo Televisión.
El caso es que Miguel Antonio Iturbe Totorika, el amigo de Lobo, el que estuvo en prisión por sus vínculos con la banda, siguió con sus negocios de decoración, reformas, diseño y pintura. De hecho mantiene activa en la actualidad una empresa radicada en Basauri (Vizcaya). Y aquí es donde empiezan las casualidades. En el año 2005, por causas que de momento no vienen al caso, dos vehículos con matrícula de Bilbao y propiedad de su empresa fueron precintados y embargados. Así consta en el Boletín Oficial de Vizcaya número 66 publicado el viernes 8 de abril de 2005.
Uno de ellos, o por lo menos su matrícula, es el que aparece este jueves, seriamente dañado, justo frente a la puerta de la casa del Pueblo del barrio bilbaíno de La Peña, sede del PSE, donde ETA ha hecho estallar una bomba escondida en un maletín que dejaron colgado de la manilla de la puerta. El vehículo, un Renault 19 fue lógicamente inspeccionado por la Policía y de hecho su portón trasero aparece abierto en las imágenes que ha mostrado la televisión.
No cabe duda de que el vehículo puede pertenecer ahora a una persona que no tenga relación alguna con su dueño anterior, el amigo de Mikel Lejarza. Incluso si fuera todavía de su propiedad, las cuentas judiciales que le llevaron a prisión se suponen saldadas hace tiempo.
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