El ministro ha dicho que resulta "altamente significativo" que fueran "los cardenales del ala más conservadora de la Iglesia" quienes, "erigiéndose en representantes de la institución religiosa", emplearan sus intervenciones "para arremeter con duras críticas a la gestión política desarrollada por los dirigentes de un Estado no confesional".
"Las acusaciones de estos cardenales contra leyes aprobadas en sede parlamentaria por los representantes de la ciudadanía suponen un duro ataque al sistema democrático por parte de quienes se arrogan en nombre de todos el monopolio de la verdad, los valores familiares e incluso los derechos humanos", ha añadido Fernández Bermejo.
El titular de Justicia ha recordado a la jerarquía eclesiástica "su obligación de poner orden en su propio seno y rechazar con firmeza declaraciones tan execrables como las realizadas hace pocos días por el obispo de Tenerife respecto a la responsabilidad de los menores sobre abusos sexuales de los que son única, exclusiva y desgraciadamente víctimas".
En sus críticas al Gobierno destacaron ayer el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, que alertó de los ataques a la familia cristiana que no respetan la Constitución y conducen "a la disolución de la democracia" y el de Toledo, Antonio Cañizares, que dijo que las familias están siendo sacudidas en sus cimientos por "graves amenazas" mediante legislaciones "injustas e inicuas".


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