En particular, se hará referencia a la industria altamente consumidora de energía, que incluye las siderúrgicas, las químicas o las cementeras. El temor es que los planes de Bruselas inciten a las fábricas a trasladarse a lugares con una legislación menos estricta, lo que afectaría a la competitividad y al empleo en Europa y no lograría el objetivo de reducir las emisiones a nivel global.
Algunos países, liderados por Alemania, reclamaron durante la cumbre que para evitar esos problemas se precisaran cuanto antes los sectores más expuestos a los riesgos y se fijaran medidas para su protección.
Los Veintisiete acordaron el pasado año reducir en un 20 por ciento sus emisiones de CO2 (dióxido de carbono) para 2020, objetivo que podría aumentar hasta el 30 por ciento en caso de que otros países industrializados asuman compromisos similares.
La presión de Alemania, Francia, Finlandia y otras delegaciones logró que, finalmente, las conclusiones aprobadas hagan referencia a la industria más consumidora de energía. Barroso subrayó que el objetivo de la UE es lograr un acuerdo internacional contra el cambio climático que no haga necesario recurrir a medidas de protección de la industria.
No obstante y para el supuesto de que las negociaciones fracasen en ese intento, la directiva sobre comercio de emisiones contaminantes mencionará la posibilidad de adoptar acciones, aunque no precisa cuáles.
Barroso recordó ayer que, entre las medidas, podrían figurar la asignación gratuita de los permisos para emitir CO2 (dióxido de carbono) a los sectores de mayor consumo energético (en lugar de pasar a la subasta de los derechos), la inclusión de las importaciones en el sistema de comercio de emisiones o la firma de acuerdos sectoriales a escala mundial para imponer obligaciones similares.
Fuentes diplomáticas explicaron que el asunto de la protección de la industria fue el punto que más se debatió hoy, debido, entre otros motivos, a la insistencia de Estonia de que entre los sectores cuya competitividad puede verse afectada se incluyera a la industria eléctrica.
Finalmente se acordó mencionar en otro apartado de las conclusiones del Consejo que Bruselas tomará nota del posible impacto sobre ese sector. También alcanzaron un principio de acuerdo sobre posibles fórmulas para garantizar la seguridad del suministro energético a Europa, a través de la diversificación de las importaciones y el impulso de nuevas fuentes y tecnologías.
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