Noticia publicada el 12-04-2008
L D (EFE) El madrileño ha sido muy superior en esta última etapa. Ya en el kilómetro 4 dejaba claro que era de largo el mejor de la carrera al superar en 21 segundos a su principal enemigo, el australiano Cadel Evans (Silence-Lotto). Tanto en el podio de la última etapa como en el de la general de la carrera, a Contador le han acompañado en el podio el propio Cadel Evans y el holandés Thomas Dekker (Rabobank), segundo y tercero en ambos casos.
Enrabietado por su descarte en la carrera, el de Pinto está haciendo en marzo y abril su particular Tour de Francia y no parece que haya nadie capaz de ponerse a su altura. Este sábado había nueve ciclistas con opciones de disputarle el triunfo, los que tenía en la clasificación general a 8 segundos. No era esa mucha distancia y menos con 20 exigentes kilómetros por delante. Pero la ventaja de Contador era más que los escasos 8 segundos con los que salió hoy. La ventaja de Contador era la constatación de los rivales de que era, con mucho, el mejor de la carrera desde su exhibición el primer día en el Alto de Deskarga.
Allí, en un puerto con apenas un par de rampas y algunas curvas complicadas, nadie pudo seguir su primer arreón, ni después cazarle en los 6,2 kms. finales que pareció tomarse como una crono. Desde entonces hasta hoy, apenas nada. Lo único la extraordinaria dureza del muro de Aia, una subida de menos de 2 kms. con una rampa al 26 por ciento de desnivel, que sirvió fundamentalmente para ofrecer una imágenes espectaculares. Aunque el terreno, menos exigente de lo habitual en la carrera vasca, no ayudaba, tampoco había muchas ganas de pelea. Contador y Astana controlaban y el resto distaban mucho de buscarles las cosquillas. Ello eliminaba el espectáculo, pero a algunos les sirvió para, por lo menos, llegar a la contrarreloj final con opciones. Unas opciones que rápido se demostraron irreales.
Después de Contador, merece una mención especial la labor realizada por el Karpin Galicia, que ha respondido brillantemente a la invitación de la organización. A pesar de ser el único que no está en el UCI ProTour, el equipo de Álvaro Pino ha ganado una etapa y se ha mantenido arriba en la clasificación general hasta la jornada de ayer, en la que Ezequiel Mosquera cedió la segunda plaza en la que se colocó el primer día y, lo que es peor, David Herrero, en el podio de las etapas y en la general desde la primera jornada, se cayó y hoy no ha podido salir.
Una pena lo del bilbaíno ganador de la tercera etapa, pero su ausencia obligada en la crono no merma su extraordinaria vuelta y la de su equipo. Por lo demás, podio final de prestigio, como se acostumbra en la Vuelta al País Vasco, el que han completado Contador, Evans y Thomas Dekker; y no demasiado protagonismo vasco, que se ha limitado al que ha ofrecido Herrero, aunque también es destacable la regularidad entre los mejores de Mikel Astarloza.
Allí, en un puerto con apenas un par de rampas y algunas curvas complicadas, nadie pudo seguir su primer arreón, ni después cazarle en los 6,2 kms. finales que pareció tomarse como una crono. Desde entonces hasta hoy, apenas nada. Lo único la extraordinaria dureza del muro de Aia, una subida de menos de 2 kms. con una rampa al 26 por ciento de desnivel, que sirvió fundamentalmente para ofrecer una imágenes espectaculares. Aunque el terreno, menos exigente de lo habitual en la carrera vasca, no ayudaba, tampoco había muchas ganas de pelea. Contador y Astana controlaban y el resto distaban mucho de buscarles las cosquillas. Ello eliminaba el espectáculo, pero a algunos les sirvió para, por lo menos, llegar a la contrarreloj final con opciones. Unas opciones que rápido se demostraron irreales.
Después de Contador, merece una mención especial la labor realizada por el Karpin Galicia, que ha respondido brillantemente a la invitación de la organización. A pesar de ser el único que no está en el UCI ProTour, el equipo de Álvaro Pino ha ganado una etapa y se ha mantenido arriba en la clasificación general hasta la jornada de ayer, en la que Ezequiel Mosquera cedió la segunda plaza en la que se colocó el primer día y, lo que es peor, David Herrero, en el podio de las etapas y en la general desde la primera jornada, se cayó y hoy no ha podido salir.
Una pena lo del bilbaíno ganador de la tercera etapa, pero su ausencia obligada en la crono no merma su extraordinaria vuelta y la de su equipo. Por lo demás, podio final de prestigio, como se acostumbra en la Vuelta al País Vasco, el que han completado Contador, Evans y Thomas Dekker; y no demasiado protagonismo vasco, que se ha limitado al que ha ofrecido Herrero, aunque también es destacable la regularidad entre los mejores de Mikel Astarloza.

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