En su primera intervención en el Congreso sin San Gil, Rajoy ha insistido permanentemente en los principios. Entre los que ha dicho que están que "la nación española no es discutible, ni interpretable", que "la soberanía nacional es única y no se reparte" y que "España no es una nación de naciones ni una suma de territorios, es una nación de ciudadanos libres e iguales". Por eso, dijo, "si alguien pretende que España se divida en 17 que no cuente conmigo". También destacó que "tenemos que combatir y derrotar cualquier forma de terrorismo" y se refirió a "las víctimas como referencia inexcusable de nuestra formación política, estaremos siempre a su lado, por razones de solidaridad y porque en su dolor se reconoce nuestra democracia". Asimismo, mencionó "la familia como núcleo básico de la sociedad" y dijo que creía "en el mérito en el trabajo y en la superación".
Rajoy destacó que "la mujer es la única dueña de su propio futuro", y se marcó como objetivo "allanar todas las barreras que entorpecen su incorporación al mercado laboral, tiene derecho a que se reconozcan sus méritos y se reconozca su esfuerzo". En su amplia intervención, también dijo que "no es justo tratar igual a los desiguales, a los que han castigado la vida, el azar, creo en la solidaridad con los más débiles y esa es una de las señas de identidad del PP". Después de enumerar estos "principios", dijo Rajoy que "no ha sido fácil defenderlas frente a la incomprensión, el sectarismo y la demagogia. Pero para eso estamos aquí para dar las batallas que no son fáciles, las otras las da cualquiera, la difíciles las da el PP"
"Cambio no de ideas, pero sí de procedimientos"
El presidente del PP, que fue interrumpido con gritos de ¡presidente, presidente!, al más puro estilo búlgaro, tras hablar de los principios dijo que "tenemos más votantes potenciales que el partido socialista" y que "ya nos la dan más de diez millones de españoles, pero no son suficientes". Por lo que defendió un "cambio no de ideas, pero sí de procedimientos para ser más". "Debemos sembrar mejor, nos ha faltado eficacia e insistencia en la difusión de nuestras ideas, trabajar más, explicarnos mejor, romper algunos estereotipos falsos que ha creado nuestros adversarios, mejorar la comunicación con los ciudadanos", añadió.
Tampoco le gusta a Rajoy ser "monotemático", nada menos que en temas como la defensa de la libertad frente al terror o la unidad de España. "Ni somos monotemáticos ni podemos permitirnos parecerlo, hoy sin olvidar la amenaza terrorista o la unidad de España la principal preocupación es la economía", dijo Rajoy que no dedicó una sola palabra a la economía en su discurso, más allá de alusiones populistas a la ayuda los más débiles. En resumen, Rajoy cree que hay que
"diversificar la labor".
Dialogar con todos
Otro aspecto que caracteriza el cambio de rumbo del PP son las referencias, casi obsesivas, al diálogo. Rajoy no parece haber tenido muy en cuenta las palabras de Mayor Oreja. Dice Rajoy que "debemos estar dispuestos a dialogar con todos, ya sabemos que hemos sido víctimas de una campaña de aislamiento sin precedentes y la hemos superado, hemos sido fuertes pero ahora nos toca además ser hábiles, y la primera habilidad de la política es el diálogo, con los diferentes o contrarios, con los próximos no necesito dialogar nada". Rajoy sólo ve un límite para ese diálogo que plantean algunos como una especia de panacea: "los que utilizan el terror o la muerte".
En la línea de permanente autojustificación, Rajoy dijo que "hablar con todos no significa abdicar de ningún principio, ni siquiera rebajarlos". En esta línea, señaló que "si el gobierno rectifica tenemos que estar detrás y buscar la derrota de ETA. No me he vuelto amnésico, no me olvido de nada, pero eso no me impide procurar que el gobierno haga las cosas mejor en beneficio de los españoles". También defendió los "pactos de Estado".
En lo que re refiere al diálogo con nacionalistas, Rajoy –tras eliminar las críticas al PNV de la ponencia política– dijo que "de la unidad de España no, soberanía nacional, igualdad de los españoles, son cosas en las que nunca nos vamos a poner de acuerdo, ellos tan obligados a respetarlas como nosotros le gusten o no le gusten". "Hay materias en las que se puede hablar, como no, es de puro sentido común", y volvió a poner la economíia como ejemplo: "Desde la convicción en nuestros principios irrenunciables, repito irrenunciables, como no vamos a dialogar para crisis económica". Después hizo una aclaración un tanto sorprendente: "Yo no soy nacionalista, el PP no es nacionalista".
Los principios formaron parte permanentemente de la alocución de Rajoy, muy a la defensiva. "No vamos a modificar nuestros principios pero vamos a mejorar, no queremos un partido que se recree en la contemplación de sus principios sino convencer a más españoles de la bondad de sus principios" porque, en opinión de Rajoy, "necesitamos ensanchar nuestro caudal de votos, y es posible".
El centrismo, según Rajoy
Cuando explicó lo que él entiende por "centro", Rajoy pronunció una de las frases más reveladoras de la orientación que quiere darle al nuevo PP: "Yo no quiero que nadie vote al PSOE para que no gane el PP".
Su modelo de partido es un "partido nacional no 17, con vocación de centro, y esto qué quiere decir, que no arrastramos doctrinas ni ideas preconcebidas, que huimos del radicalismo, y esto no significa tibieza, o indiferencia, o relativismo, como si todos nos diera igual". En este sentido, insistió en que "no tenemos prejuicios sectarios y no rechazamos nada que parezca razonable venga de donde venga". "El centrismo es una voluntad, de evitar cualquier exageración, sin prejuicios doctrinarios", continuó Rajoy que identificó esta posición con "el pueblo español que es moderado", y según él sólo quiere "reformas que mejoren su bienestar".
Silencio sobre San Gil
Al término de su intervención, y en el capítulo de los agradecimientos, Rajoy se acordó de "todos los miembros del PP" y en especial "a quienes han estado junto a mí en estos cuatro años". La única referencia concreta, a Ángel Acebes, a quien le ha elogiado "su lealtad, esfuerzo, aportaciones y generosidad". Según dijo Rajoy, "se ha dejado la piel trabajando por este partido" y "pocas personas como él han sido tratadas tan injustamente por nuestros adversarios".
La otra mención fue para los miembros del PP vasco, sin menciones expresas a la gran ausente, María San Gil. Según dijo, en un intento quizás de camuflar su silencio y falta de explicaciones sobre el conflicto con la dirigente vasca, "en ninguna otra parte es tan difícil trabajar como en esa tierra". "Tenéis un lugar reservado en el corazón de todos los miembros del PP y de muchos millones de españoles", afirmó antes de alabar su "ejemplo de calidad humana y entrega". Cerró su discurso con un "muchas gracias", sin dejar claro cuál es el rumbo de su partido, sin responder a Aznar y sin aportar datos nuevos sobre el convulso periodo precongresual.