Noticia publicada el 20-12-2007
LD (EFE) En su primer día como presidente electo surcoreano, Lee Myung-bak presionó a Corea del Norte para que abandone su potencial nuclear, pero abrió la puerta a la cooperación con Pyongyang si cumple con su compromiso de desnuclearización.
Lee, un antiguo ejecutivo que durante años fue un popular alcalde de Seúl, trazó las líneas maestras de su futuro mandato un día después de lograr una victoria aplastante en las urnas con el 48,7 por ciento de los votos. Sin rehuir el asunto más importante de la política exterior surcoreana, Lee urgió a Corea del Norte, en un discurso exento de efectos de la resaca electoral, a que abandone su potencial nuclear porque ello permitiría la "continuidad del régimen" y sería "beneficioso" para los norcoreanos.
A su juicio, el presidente saliente, Roh Moo-hyun, se ha equivocado con su política de apaciguamiento del régimen comunista pues la desnuclearización es el principal asunto en la agenda intercoreana. En una aproximación al asunto que probablemente sea más del agrado en Washington que la de su antecesor, Lee anunció asimismo un cambio de postura en la visión surcoreana de la situación de los derechos humanos en Corea del Norte.
El presidente electo y ex alcalde de Seúl, a quien Roh prometió lealtad en el proceso de transición, avanzó por lo general una política de crítica constructiva respecto al trato que Pyongyang da a sus ciudadanos. En este punto se adivina una voluntad de distanciarse de la política de boca callada que ha mantenido la actual Administración surcoreana a medida que iba avanzando el proceso de acercamiento entre los dos países.