Egiguren justifica el haber permanecido dos años en silencio desde la tregua de ETA, por "lo delicado" que es hablar sobre el diálogo con la banda y anuncia que no dará explicaciones en detalle de aquellos encuentros, pese a la insistencia del periodista en conocer de qué se habló o detalles sobre su relación con Josu Ternera. "He preferido callar a defenderme en muchas ocasiones", si bien "el resultado electoral deja bien a las claras que la sociedad vasca ha entendido lo que se ha intentado hacer", sostiene.
Egiguren asegura que "al final no se llegó a la paz porque ETA no quiso", ya que el diálogo "terminó porque ETA lo decidió" cuando "le entró un vértigo enorme a la hora de decir adiós a las armas". Así, "por las razones que sea, que yo desconozco, decidieron que querían seguir" y así "todas las explicaciones que se han dado sobre lo que se hizo bien o mal, que si se habló o no de Navarra, todo eso forma parte de la escenificación de la ruptura", dice el presidente de los socialistas vascos, que sin embargo no aprovecha la ocasión para desmentir qué hay de verdad en el contenido de las reuniones que acabó filtrándose a los medios.
A su juicio, "ETA rompió el proceso porque no había asumido de forma definitiva que había llegado la hora de acabar" pero, según ha dicho, la organización terrorista sabía "desde un principio" que el Gobierno no iba a entrar en una "negociación política" con ellos, porque "ese diálogo quedaba para los partidos". Alude así a la mesa de partidos que en su día propuso en Anoeta Arnaldo Otegi, una fórmula que acabó aceptando el Ejecutivo en la práctica.
Las explicaciones que dio ETA cuando responsabilizó al Gobierno por romper supuestos compromisos fueron, en su opinión, "explicaciones para consumo interno", y dice que ha "estado de acuerdo con todo lo que ha hecho el ministro Pérez Rubalcaba" ya que el Gobierno "ha hecho todo lo que estaba en sus manos; un Gobierno democrático no puede ir más de donde ha ido", según Egiiguren.
Tras lamentar cómo acabó aquel proceso, y a la pregunta de si "sigue intentándolo", Egiguren expone: "Traer la paz a Euskadi y trabajar por la convivencia lógicamente es la obligación de todo político vasco, pero supongo que lo que se hizo antes ya no se repetirá". "Llevo desde los 20 años en la política vasca y no tengo ninguna otra aspiración que la de contribuir en definitiva a traer la paz a Euskadi", insiste en otro momento de la entrevista.
Según augura, "para que el diálogo el día de mañana sea posible", ETA tendrá que "demostrar que ha decidido decir adiós a las armas", aunque Eguiguren no tiene claro cómo se puede reflejar eso. "Si el Gobierno no tiene la convicción absoluta de que es así, no va a entrar ya en una aventura de estas porque se ha visto que es muy complejo y muy difícil", añade.
Después de aquella decepción "la sociedad española es muy reacia y se pone muy alerta cuando se habla de posibles beneficios penitenciarios y se habla de presos" y "ese mensaje lo tenía que haber entendido la izquierda abertzale", opina el socialista, momento en el que evoca el caso De Juana Chaos. "Recordemos que fue cuanto más bajo estuvo el apoyo al Gobierno", dice.

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