Policías de Timor Oriental arrestan a cuatro sospechosos de los atentados contra el presidente y primer ministro
Los cuerpos de seguridad en Timor Oriental han arrestado a cuatro personas sospechosas de haber participado en los atentados contra el presidente del país, José Ramos Horta, y el primer ministro, Xanana Gusmao, el pasado día 11. Las autoridades aún buscan a unas treinta personas vinculadas con la trama criminal organizada para dar un golpe de Estado.
LD (EFE) El director de la Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor Oriental (UNMI), Atul Khare, ha pedido a los sospechosos de organizar y participar en el atentado que dejó heridos al presidente José Ramos Horta y al primer ministro Xanana Gusmao, "a entregarse rápidamente, para no tener que recurrir a acciones drásticas".
Khare señaló que la Policía de las Naciones Unidas (UNPol) y la Fuerza Internacional de Seguridad, contingente que comanda Australia y en el que además participan Malasia, Nueva Zelanda y Portugal, participan en la persecución de los culpables. Precisamente, las autoridades de la isla han informado que cuatro sospechosos se encuentran detenidos y que se buscan a otros treinta.
Ramos Horta, de 58 años, resultó herido grave de dos impactos de bala en la espalda y otro en el estómago, y evoluciona de manera favorable en un hospital en el norte de Australia. Gusmao salió ileso de la ráfaga de balas que dispararon contra su automóvil cuando se dirigía a su despacho en Dili.
El portavoz del mandatario timorense, Luke Gosling, indicó a la prensa que "la familia y el personal del presidente están satisfechos de como evoluciona, va muy bien". Los médicos tienen previsto operarle de nuevo este martes, con lo que serán cinco las intervenciones quirúrgicas a las que habrá sido sometido Ramos Horta desde que fue disparado cerca de su casa, en Dili, por Reinado y sus hombres.
Timor Oriental alcanzó la independencia el 20 de mayo de 2002 con poco más de novecientos mil habitantes después de veinticuatro años de ocupación indonesia y tres años administrado por la ONU. A los cuatro años entró en una grave crisis originada por la expulsión por insubordinación del Ejército de 599 militares, entre ellos Reinado, que pedían mejoras laborales y denunciaban corrupción y nepotismo en el cuerpo.