La producción neta del grupo creció el 43,2 por ciento (16.587 gigavatios-hora) por la aportación de las plantas de Scottish Power y las del negocio exterior de Iberdrola, ya que la generación de las centrales españolas se redujo el 8,9 por ciento por las causas mencionadas.
En enero Iberdrola vendió su participación del 4 por ciento en Galp, operación por la que ingresó 499,5 millones y obtuvo unas plusvalías antes de impuestos de 386,5 millones.
La deuda financiera neta ajustada a 31 de marzo pasado era de 19.881 millones, lo que arroja un apalancamiento financiero (relación entre deuda y fondos propios) del 40,9 por ciento.
Por áreas, la cifra de ventas del negocio energético liberalizado en España creció el 67 por ciento, hasta los 1.809 millones, debido al alto precio de la energía, achacable a la caída de la producción hidráulica y al incremento del precio del CO2, mientras que el EBITDA fue de 408 millones, el 4,7 por ciento más.
Además, las emisiones de CO2 de la eléctrica han crecido el 12,7 por ciento debido a la menor generación hidráulica.
Iberdrola ha calculado en 84 millones de euros el importe de los derechos gratuitos de CO2 que le fueron asignados y que debe devolver en cumplimiento del Real Decreto-Ley aprobado por el Gobierno en diciembre pasado.
En cuanto al déficit de tarifa del trimestre, Iberdrola estima que ascendió a 1.100 millones, de los que le corresponden 386 millones.
El EBITDA del negocio regulado (distribución) fue de 224 millones, un 1 por ciento inferior al del primer trimestre del pasado año.
El área de Scottish Power (excepto los activos de renovables incorporados a Iberdrola Renovables) logró una cifra de ingresos de 2.200 millones y un EBITDA de 507 millones.
En Latinoamérica, el EBITDA ascendió a 210 millones y la cifra de negocio a 849 millones, cifras que representan un incremento del 4,9 y el 39 por ciento, respectivamente.
La filial de ingeniería y construcción y los negocios no energéticos (Corporación IBV, Iberdrola inmobiliaria y otros servicios) registraron un EBITDA un 14,4 por ciento inferior al del pasado año por la caída del 42 por ciento en el negocio inmobiliario, que fue insuficiente para compensar la buena marca de ingeniería y construcción, que creció el 36,8 por ciento.
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