Según el director del estudio, César Molinas, para ello sería necesario que las aseguradoras desarrollen su tecnología y apuesten por mejorar la oferta de rentas vitalicias, a las que el Estado debería aplicar "un plus de generosidad".
Aseguró que el sistema público de pensiones tiene que cambiar porque supone un gasto inasumible para un país que, en lugar de pirámide de población, tiene un "prisma" debido a la mayor esperanza de vida y la baja tasa de natalidad.
Molinas incidió en la tendencia de destinar el ahorro al sector inmobiliario, entre otros motivos, por la falta de cultura financiera, algo que instó a mejorar.
En cuanto al sistema complementario de pensiones privado y su escaso desarrollo a lo largo de veinte años, desde la Fundación de Estudios Financieros consideraron que debe debatirse qué hacer para afrontar los riesgos que suponen los cambios demográficos.
En este sentido, resaltaron que la inmigración ha servido para sanear las cuentas de la Seguridad Social, pero en el problema de las pensiones sólo ha servido para "aliviar" el problema hoy, que se agravará en el futuro.
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