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Retenciones kilométricas en las carreteras
Las carreteras de acceso a la ciudad, colapsada en un radio de acción de varios kilómetros, desde la Plaza de Castilla hasta la Glorieta de Atocha, uno de los escenarios de la matanza, presentaban largas colas de vehículos con personas que querían sumarse a la marcha. El transporte público, gratuito y reforzado, y de cercanías funcionó a pleno rendimiento toda la tarde, en la que se gritó: "No está lloviendo, el cielo está llorando".
Don Felipe y las Infantas, Aznar y otros líderes políticos y sociales ocuparon la cabeza de la manifestación, en la que figuraba, de lado a lado de la marcha, una pancarta con el lema unitario: "Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo"". Al arrancar la marcha, veinte minutos después de las siete de la tarde, las campanas de todas las iglesias de Madrid tocaban a difuntos.
En esa primera fila, y sin hacer declaraciones a la prensa, estaban también el ministro del Interior, Angel Acebes; los secretarios generales del PP y del PSOE, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero -"A por ellos", animaba a ambos una pancarta-; el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol; el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares; los secretarios generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez y José María Fidalgo; el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco; y políticos como Iñaki Anasagasti, Josep Antoni Durán Lleida y Paulino Rivero.
Tras ellos, representantes de la Universidad, del Deporte -los futbolistas del Real Madrid Raúl y Guti, junto a su presidente, Florentino Pérez-, de la Cultura -Pedro Almodóvar, Pilar y Javier Bardem, Mercedes Sampietro, presidenta de la Academia de Cine, Leonor Watling, Juan Echanove, José Luis Cuerda y una larguísimo etcétera-, de los empresarios -José María Cuevas, presidente de la CEOE-, de la banca y de la política madrileña, como Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad, y Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de la capital, que anunció que un monumento recordará a las víctimas. "En ese tren íbamos todos" se leía en varias pancartas.
Los presidentes de las principales instituciones del Estado estuvieron en las primeras filas. Los del Congreso y el Senado, del Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo y del Tribunal Supremo, codo con codo con el ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo y Javier Solana, alto representante de la UE para la política exterior común. Felipe González, indispuesto, no pudo asistir.
La solidaridad de otros países se puso de manifiesto con la presencia del presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi; los primeros ministros de Francia, Jean-Pierre Raffarin; Italia, Silvio Berlusconi; y Portugal, José Manuel Durao Barroso. Junto a ellos, el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoe; el ministro francés de Justicia, Dominique Perben; el ministro británico de Asuntos Europeos, Tristán Garel-Jones; y los de Exteriores de Alemania, Joschka Fisher; Marruecos, Mohamed Benaissa; y Bélgica, Louis Michel, entre otros muchos dirigentes internacionales.A media tarde, tiendas y oficinas, empresas, grandes superficies comerciales, librerías, cines, teatros, bares, cafeterías... cerraron sus puertas para que sus trabajadores pudieran manifestarse, por unas calles y plazas abarrotadas de gente y entre unos edificios con balcones y ventanas que exhiben desde ayer banderas españolas y telas blancas con crespones negros.
Hubo muchas pancartas -"La Universidad contra el terror", decía la de un nutrido grupo de universitarios concentrados en la calle Génova, junto a otras de "Sí a la paz", "¿Quién y por qué?", "Gobierno mentiroso" o "Víctimas somos todos"-, gritos y palomas blancas para expresar un deseo común: paz. "Así, así lucha Madrid" y ovaciones de homenaje a los barrios en los que ocurrió la masacre -Santa Eugenia, el Pozo y Atocha- se escucharon con insistencia, secundados por ciudadanos de otros países, inmigrantes en el nuestro, muchos de ellos de origen árabe y con carteles, escritos en su idioma, de rechazo a la violencia.En Barcelona, un millón y medio de personas se concentraron desde una hora antes del inicio de la manifestación, en las inmediaciones de la confluencia del Paseo de Gracia con la calle Aragón de Barcelona para participar en la protesta de repulsa a los atentados de Madrid. El lema de la manifestación fue "Catalunya amb les víctimes de Madrid, contra el terrorismo, por la democrácia i la Constitució" (Cataluña con las víctimas de Madrid, contra el terrorismo, por la democracia y la Constitución). Rato expresó su rechazo al cambio de lema en la manifestación.
Pese a la respuesta masiva, no faltó el intento de agresión a dos políticos: Rodrigo Rato, vicepresidente primero del Gobierno y Josep Piqué, líder del PP catalán. Ambos tuvieron que abandonar la manifestación protegidos por la Policía ante el intento de agresión de un grupo de manifestantes. Rato, lamentó, en declaraciones a la cadena SER que algunos "usan la violencia para expresarse políticamente. Lo lamento profundamente". Tras ello, avaló la reacción del Ministerio del Interior y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En la emisora, calificaron el intento de agresión de "pequeños incidentes anecdóticos a pie de página" .Las ciudades, en cifras
En Pamplona, 125.000 personas participaron en la manifestación que transcurrió bajo la lluvia y en el País Vasco, decenas de miles de ciudadanos tomaron las calles de las tres capitales de Euskadi.
En Santa Cruz de Tenerife se congregaron más de 200.000 personas y al frente de la protesta fue el presidente del Gobierno canario, Adán Martín, y el ministro de Defensa, Federico Trillo, mientras que en las siete islas canarias participaron en las protestas más de 400.000 personas.En Santander unas 85.000 personas; en Oviedo, 300.000 personas. La mayor manifestación tuvo lugar en Badajoz, donde cerca de 80.000 personas. Similares cifras de manifestantes se dieron en Logronño (100.000), Guadalajara (50.000) y Teruel (25.000). Según fuentes policiales, casi la mitad de la población de Ceuta (35.000 personas) y de Melilla (30.000 ciudadanos) salieron a las calle de sus ciudades.
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