L D (Agencias) La participación ascendió al 62,8 por ciento del cuerpo electoral por lo que, aunque este referéndum no era de carácter vinculante, los partidos políticos deberán respetar el resultado ya que se habían comprometido a que sus resultados fueran tomados en cuenta siempre que la participación superara el 30 por ciento.
Este segundo golpe al Tratado constitucional europeo, después del rotundo rechazo de Francia el pasado domingo, pone en mayores dificultades a los líderes de los Veinticinco, que todavía mantienen en su mayoría la necesidad de mantener el proceso de ratificaciones. En teoría, el Tratado debería estar ratificado por todos los Estados miembros antes de noviembre de 2006.
El primer ministro holandés, Jan-Peter Balkenende, reconoció que el "no" ha ganado en el referéndum celebrado en Holanda para la ratificación del Tratado constitucional europeo. "Estoy decepcionado, no estoy contento con el resultado porque el Gabinete abogaba por el 'sí'", declaró el primer ministro en una comparecencia ante la prensa, retransmitida al país por la televisión pública NOS. "Los ciudadanos nos han dado una señal inequívoca y la respetaremos", dijo y añadió que "el miedo que sienten los holandeses hacia el proceso de integración europea debe ser tenido en cuenta".Sin embargo, Balkenende expresó el deseo de que el proceso de ratificación siga en los demás países de la UE, al considerar que los Veinticinco deben poder manifestarse sobre la Constitución, "porque es importante saber lo que cada país piensa". El primer ministro destacó que el resultado del referéndum holandés fue "un veredicto sobre el Tratado constitucional, no fue un veredicto contra la cooperación europea". "Explicaré los motivos del 'no' holandés a mis compañeros europeos y les pediré que lo traten con justicia, ya que nosotros entendemos las preocupaciones de los holandeses: acerca de la pérdida de soberanía, el ritmo de los cambios sin que los ciudadanos se sientan implicados y las aportaciones financieras de nuestro país (a la UE)", añadió Balkenende.
El primer ministro admitió que "Europa ha sido en los últimos años demasiado cuestión de política y no suficientemente de los ciudadanos, por lo que les involucraremos más en la Europa del futuro", concluyó.
Por su parte, Geert Wilders, del Grupo Wilders y gran partidario del "no" consideró que los holandeses no tienen nada en contra de la UE, sino que "simplemente no quieren renunciar a su identidad". "Tenemos que ralentizar esta aventura política", añadió. El desafío ahora, según este político, consiste en reflexionar sobre el papel de Europa y Holanda. El resultado también demostraría que "hay muchas cosas que van mal en la política holandesa".
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