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El arquitecto, que ya está en contacto con AENA y con el director del Plan Barajas, José Manuel Hesse, explicó que los daños son muy importantes. "Estamos hablando de un labor de desescombro y de demolición muy compleja. Alguien ha dicho que el proceso es similar al del edificio Windsor, y yo creo que es así; no quizá en cuanto a la duración, porque eso duró un año y aquí hablamos de meses, pero sí en lo complejo. Lamela, que acaba de ganar el concurso de remodelación de Azca, precisó que el operativo que se ha puesto en macha está "en muy buenas manos y muy bien atendido por los responsables del Ministerio, la Comunidad y el Ayuntamiento, y es que hay que decir que en España tenemos unos sistemas de emergencia ejemplares".
En cuanto a la potencia de bomba, según Lamela si ésta hubiera explotado en un edificio tradicional habría sido algo tremendo. "Afortunadamente aquí ha habido dos factores a favor: uno el que el estacionamiento está en suelo rasante y aéreo, no tiene muchos obstáculos y por ello la onda expansiva puede salir sin problemas, y otro, que también está alejado de la terminal". "Si hubiese estado debajo de la terminal o pegado a ella, los daños podrían haber afectado a muchas personas, recalcó el arquitecto, que destacó "la ventaja de que este edificio esté hecho por módulos; de tal manera que una explosión de este tipo puede afectar a uno o más módulos pero los otros pueden seguir utilizándose como pasa ahora".
Para este arquitecto, que también ha diseñado la ampliación de aeropuerto de Varsovia en Polonia, "desgraciadamente, a la hora de realizar trabajos como éste, todo lo que en la fase del proyecto parece que es muy exagerado para tener en cuenta, luego ves que no, que todo puede darse, porque nadie se imagina un atentado como este, sin embargo pasa".
Todavía los bomberos buscan a las dos personas desaparecidas y la policía intenta localizar, entre los escombros, pruebas que pudiesen aportar más datos sobre este siniestro, uno de los que más costes supondrá para el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). Fuentes del sector asegurador indicaron que hay más de 1.000 vehículos siniestrados, aunque el número de reclamaciones finales por daños directos o indirectos se podrá conocer en unos días, dado que las reclamaciones de los propietarios de los autos son recogidas por personal de AENA.
Además, las citadas fuentes indicaron que el coste de reconstrucción de las instalaciones podría situarse entre los 3 y 4 millones de euros, a lo que habría de añadirse otros gastos como la reparación de los daños causados en los vehículos o los cristales rotos por la explosión hasta llegar a una cuantificación final.

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