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RECUPERA SUS OPCIONES DE VICTORIA

Alinghi vence la cuarta regata y empata la final de la Copa América

Alinghi es el protagonista absoluto de la America´s Cup. Cuando no se equivoca gana y eso es lo que ha hecho hoy. New Zealand ha regateado con seguridad y gran esfuerzo, pero ha tenido que ceder el triunfo al defensor.

LD (Carlos Morenilla/ Valencia) Con el triunfo en la cuarta regata, Alinghi no sólo ha restablecido la igualdad en el marcador, también ha recuperado la confianza de sus aficionados y lo que es más importante, la fe de su tripulación en el triunfo final.
 
Ernesto Bertarelli ha demostrado ser un hombre cabal en las dificultades. Ya lo advertía al comienzo de esta competición: “La America´s Cup te enseña a ser humilde”. Un millonario caprichoso hubiera destituido a media tripulación después de los dos fiascos seguidos que ha sufrido Alinghi por errores evidentes. Pero Bertarelli ha demostrado que forma parte de este equipo para lo bueno y lo malo, y ha sido él el que ha asumido la responsabilidad de las derrotas.
 
Hoy todo ha sido diferente. Desde el principio ha habido coordinación, confianza en el trabajo del otro, y los diecisiete tripulantes, entre los que está Bertarelli, lo han dado todo por el triunfo y lo han conseguido.
 
Analizando la derrota de ayer, cuando Alinghi en los últimos 500 metros metió la pata con un cambio de rumbo catastrófico, Brad Butterworth se dirigió a Juan Vila, el navegante español de Alinghi, y le preguntó qué se podía hacer. Se ve en las imágenes cómo Juan le dice al patrón que no hay nada que hacer. Bertarelli se limitó a sentarse abatido en el fondo de la embarcación.
 
Saber aceptar la derrota de hoy es el primer paso para el triunfo de mañana. Y así ha sido. Alinghi no ha dejado ni un resquicio a New Zealand y ha ganado. Pero si hubiera dejado ese resquicio, hubiera perdido, porque los neozelandeses son buenísimos y sólo están un paso por detrás y al acecho.
 
La presalida
 
Ed Baird, el caña de Alinghi se ha dejado de alardes y ha seguido al pie de la letra el manual de Match Race desde el principio. Ha entrado por la derecha y ha defendido su lado en todo momento. Cuando New Zealand ha intentado arrinconarlo detrás del barco comité se ha separado lo suficiente para poder virar con preferencia de paso y buscar la meta.
 
Dean Barker ha guardado la puerta cuanto ha podido pero al final ha tenido que buscar velocidad y salir por la boya de babor lo más rápido que ha podido. Un segundo a penas después  salía Alinghi pero a barlovento y por la derecha. Marcaje de libro del barco que se sabe más rápido.
 
La regata
 
Por fin se ha visto un duelo cara a cara. Dean Barker estaba acostumbrado en esta edición a que nadie le aguantase la mirada, es decir, el bordo. Todo el mundo cuando cree que está con ventaja, se dedica a hacer viradas para quedarse mejor, y entonces la tripulación y el NZ 92 se los comen. Hoy Alinghi se ha puesto en su costado de barlovento, ha navegado más rápido cuando ha querido, pero lo más importante es que no se ha ido de su posición. Cuando sacaba mucha ventaja, cedía para mantenerse pegado al rival. Dean Barker lo ha intentado todo. Correr más no podía. A veces, se apartaba cediendo ventaja para buscar una separación suficiente y hacer un bordo al otro lado.
 
Pero Alinghi cedía también ventaja y se pegaba a su costado impidiéndole virar. Total que han llegado a la primera boya con tres esloras de retraso para los neozelandeses, que han tenido que navegar más de una milla a la popa de Alinghi. En el primer largo sólo se ha hecho ¡un bordo!, ya era hora que alguien se diera cuenta de que esa es la única manera de ganar a Dean Barker.
 
La primera popa parecía un ballet, cambiaba de bordo New Zealand y en el mismo segundo lo hacía Alinghi siempre por delante. En la llegada a la puerta de sotavento Alinghi ha elegido la baliza de estribor y New Zealand que venía detrás se ha ido lógicamente a la de babor. Ahí ha sido cuando más separados han estado los dos barcos. Alinghi estiraba su ventaja hasta 150 metros, pero el hecho de que cada barco navegara por un lado distinto del campo de regatas hacía temer que con un poco de suerte New Zealand pudiera remontar. Alinghi no lo ha permitido, cediendo 100 metros de ventaja ha cruzado como una exhalación el campo de regatas y se ha ido a por su rival. Cuado Dean Barker lo ha visto llegar, se ha enzarzado en una guerra de viradas en las que no ha ganado ni un solo metro. Alinghi ha resuelto la situación dirigiéndose a la baliza de barlovento con más ventaja cada vez.
 
En la última popa, otra vez el ballet. Ni un momento se han separado los contendientes. Dean Barker ha hecho trabajar a sus hombres de lo lindo y ha llevado la gran vela de un lado al otro sin descanso, pero  Alinghi  ha respondido a cada maniobra con la gemela y los neozelandeses han tenido que resignarse a ver entrar al defensor 33 segundos por delante de ellos.  Si esto fuera baloncesto, diríamos que Alinghi siempre ha ido por delante en el marcador después de la canasta inicial.
 
Si no pasa nada raro, si no hay una meteorología extravagante, y sobre todo si Alinghi no comete más errores garrafales, debe  ganar esta copa, porque en igualdad de condiciones su barco es más rápido.
 
Resultado:
 
Alinghi                 2

New Zealand      2


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