Antes, familiares de la pequeña y algunos asistentes recorrieron el centenar de metros que separan la Casa de la Cultura de Santa Pola y la citada plaza con una pancarta en la que se podía leer "Cinco años sin Silvia. Silvia somos todos". A su llegada, en el centro de la plaza de la Diputación había ya instalada otra pancarta con el lema "Cinco años sin Silvia. Libertad, memoria, dignidad y justicia", debajo de la cual las personas congregadas fueron depositando ramos de flores y muñecos de peluche.
Los organizadores repartieron unas 2.000 velas rojas y amarillas que los asistentes a la concentración encendían y colocaban en una estructura metálica ubicada en el suelo de la plaza y que conformaba la bandera española. Gritos de "Viva España" y aplausos precedieron al minuto de silencio que se guardó en homenaje a Silvia y al resto de víctimas del terrorismo, y tras el cual tres niños –una de ellas prima de Silvia– lanzaron sendas palomas al aire.
La madre de la pequeña, Toñi Santiago, expresó su agradecimiento a los asistentes y resaltó el apoyo recibido que le "ha permitido realizar este homenaje". Añadió que "el 4 de agosto de 2002 todo el pueblo de Santa Pola salió a la calle para apoyarnos y hoy siguen apoyándonos". Afirmó que continuará luchando para que la memoria de su hija y de las víctimas del terrorismo "no caiga en el olvido".
El atentado con coche bomba ocurrió el 4 de agosto de 2002 en la calle Azorín de Santa Pola, frente al cuartel de la Guardia Civil y cerca de una parada de autobús donde se encontraban numerosas personas. Entre ellos estaba Cecilio Gallego, natural de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y residente en Torrevieja (Alicante), la otra víctima mortal de este atentado, que falleció en el acto.
La pequeña Silvia, hija de un agente de la Guardia Civil, se encontraba en un dormitorio del cuartel acompañada de su madre y de su tía cuando se produjo la explosión. Una treintena de personas sufrieron heridas de diversa consideración en el atentado, mientras que la zona de viviendas del cuartel y decenas de edificios cercanos resultaron dañados por la onda expansiva.

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