Rato anunció en junio que abandonaría el Fondo "por razones personales", pero no ha dicho a qué se dedicará de ahora en adelante. En su intervención, el ex ministro de Economía español afirmó estar "muy orgulloso" de haber pasado tres años y medio en el Fondo y del trabajo durante ese período. Rato y Strauss-Kahn se despidieron con un abrazo, tras lo cual el francés subió al piso 12 a tomar posesión de su nueva oficina. Allí le esperaba el estadounidense John Lipsky, el "número dos" del FMI.
"Me definí durante la campaña como el candidato de la reforma, así que he sido elegido para la reforma, ahora voy a partir de lo que Rodrigo de Rato ha hecho durante los últimos años, pero iré más lejos y más rápido en la reforma de la institución", dijo Strauss-Kahn en su nueva oficina. "El mandato de la institución no ha cambiado, pero sí lo ha hecho el mundo, de forma espectacular", añadió.
La pieza fundamental de esa reforma es una redistribución del voto para dar más poder a los países emergentes que han crecido más que el resto del mundo en las últimas décadas, como China, Corea del Sur, Turquía y México. Ese proyecto se topa con la oposición de países sobre-representados en el Fondo, principalmente europeos, que son renuentes a ceder parte de su voto.

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