Rasmussen justificó la demora en dar su versión por "respeto" al informe que el Rabobank presentará sobre el caso el lunes, en el que él ha colaborado, y señaló que había decidido hablar hoy porque el equipo no quería facilitarle el contenido del mismo. "Necesitaba paz y sospecho que la prensa no me la hubiera respetado. Quizás corrí un riesgo demasiado grande", explicó el corredor, cuya mujer es de nacionalidad mexicana.
Rasmussen resaltó que el 7 de junio se reunió con el director deportivo del equipo, Erik Breukink, en Bergamo (Italia), y que estuvo en este último país del 4 al 19, período en el que mantuvo contacto con varias personas del Rabobank. Del 20 al 23 de ese mes, estuvo en los Alpes franceses, y dos días después, viajó a los Pirineos con un billete pagado por su equipo, y allí estuvo acompañado por un cuidador del Rabobank, aseguró en la rueda de prensa. El ciclista danés presentó análisis de sangre de los últimos tres años y recalcó que jamás ha consumido sustancias dopantes.
"Nunca en mi carrera he tomado EPO, Dynepo, ni otras sustancias prohibidas", declaró Rasmussen, y negó haber utilizado los servicios del polémico médico italiano Michele Ferrari, a quien dijo haber visto una sola vez en su vida, en una carrera en 1997. Rasmussen, que se encuentra sin equipo, se mostró confiado en poder regresar al ciclismo profesional, aunque reconoció que no sabía si se le permitiría hacerlo o no.

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