La ministra de Políticas Juveniles y Actividades Deportivas, Giovanna Melandri, en una reunión con el Comité Nacional Olímpico Italiano (CONI), la FIGC y la Liga Profesional mantenida en la sede del Ministerio del Interior, había pedido la suspensión del campeonato. Horas antes, en un reunión extraordinaria, el Observatorio para la Manifestaciones Deportivas en Italia, nacido para controlar los actos violencia, determinó la prohibición de todos los viajes de los aficionados de fútbol en Italia para seguir en el campeonato a sus clubes.
La decisión de suspender los campeonatos ya fue adoptada el pasado 2 de febrero, tras la muerte del policía Filippo Raciti durante los incidentes que tuvieron lugar con motivo del derbi siciliano liguero Catania-Palermo. El parón decretado por el entonces comisario extraordinario federativo Luca Pancalli fue como en esta ocasión por una semana. No se jugó ese fin de semana (3 y 4 de febrero) y también se anuló el partido internacional amistoso que la selección italiana tenía previsto jugar contra Rumanía en Siena.
Luego, el 7 de febrero, Pancalli dio el visto bueno a la reanudación del campeonato a partir del 10 y 11 de febrero, tras la aprobación en consejo de ministros extraordinario del decreto de ley y del diseño de ley sobre las medidas de prevención y represión de fenómenos de violencia unidas a competiciones deportivas.
El seleccionador italiano, asimismo, considera que los integrantes del fútbol son "prisioneros de esta violencia, pero no se puede ser esclavos de esa forma". "Todos son buenos a la hora de emitir juicios, de decir lo que se debe o no hacer, una vez acontecido los hechos, pero antes hacemos poco por mejorar. Debemos decir todos 'basta' y ser un poco menos hipócritas. Si continuamos como hasta ahora, quedará poco", añade Donadoni.
El técnico, sobre la posibilidad de parar el campeonato ante los graves incidentes causados por los ultras tras la muerte de un aficionado lacial, dijo: "Si fuese tan fácil eliminar el problema de esa forma, yo firmaría inmediatamente para ello, incluso para un parón de tres meses". "¿Pero estamos seguros de que esa es la solución? Lo que paso ayer te quita entusiasmo y fuerza. Pero hay que reaccionar. Si, en cambio, pensamos que basta con pararse, entonces somos unos ilusos", apunta.
El delantero milanista Alberto Gilardino, presente en la convocatoria, dice que con lo ocurrido este domingo "se ha alcanzado el límite": "La presente semana llega tras un domingo donde se ha llegado al límite. Todos debemos sentirnos un poco derrotados por lo acontecido y nuevamente se han perdido los valores". "Desde hace tiempo se dicen las mismas cosas, pero no se logra nunca encontrar un remedio", añade Gilardino.

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