El acoso a la Religión en el ámbito sanitario
Padre Félix Alarcón Hoyos
Biografía del padre Félix Alarcón hoyos
El Padre Felix Alarcon Hoyos es sacerdote de la diócesis de Rockville Center en el distrito de Nueva York. Se licenció en Humanidades y Filosofía en la Universidad Gregoriana, en Italia y en Teología por la Universidad de Salamanca. Durante 38 años ejerció en diferentes Parroquias y fue capellán en distintos hospitales de diferentes Estados de los EEUU.
Padre, por favor, coja mi mano y recíteme el salmo 23 "El Señor es mi Pastor , nada me falta.....". Así me lo solicitó una anciana neoyorquina, paciente de un hospital que visitaba como sacerdote español allá por los años 60.
Este simple y entrañable recuerdo llega con recurrencia a mi memoria al contemplar el acoso que sufre nuestra Iglesia también por su labor en el ámbito sanitario. Al pensar en ello rememoro, con añoranza, el apoyo incondicional que el Gobierno y la sociedad norteamericana brindan a las Iglesias y Sinagogas para que sigan contribuyendo activamente a mantener en buena forma la salud corporal, psíquica y espiritual de sus gentes.
Recién ordenado sacerdote, emigré a los EEUU con una visa "Non quota Minister of Religion". El simple hecho de emigrar como ministro de Religión facilitaba que se abrieran todas las puertas. A partir de entonces y a lo largo de 38 años pude formar parte activa del proceso aglutinante del que la Iglesia participa como agente, sine qua non, para la salud integral del buen pueblo, del creyente pueblo norteamericano.
Durante aquella época fui capellán del Mencey Hospital, en Rockville Center, NY en cuya diócesis continúo incardinado y Capellán Asociado en el hospital psiquiátrico Pilgrim State en Long Island. Tengo tantos recuerdos de consuelo y la plenitud del Ministerio religioso hospitalario...
En mis últimos años en Florida y asignado a la Parroquia de San Carlos Borromeo, en Port Charlotte me correspondió liderar algo tan precioso como intangible en la década de los 90. En aquel momento, muchos enfermos de sida que vivían en el Norte empezaron a llegar a Charlotte County en fases terminales, con la esperanza de que sus padres, que no aceptaban su condición sexual, se reconciliaran con ellos y les permitiesen morir con su dignidad recobrada. Eran, en su mayoría, protestantes pero bebían con fricción el consuelo, el amor, y la amistad que les ofrecíamos hasta el punto de que algunos llegaron a pedirnos que la Iglesia Católica les acogiera.
Sus cuerpos eran toda una llaga y padecían consumidos hasta la extenuación pero eran capaces de valorar y creer en el amor que les ofrecíamos, así como en el perdón. Así vivían y así morían y en este proceso la Iglesia no había tenido otro fin que iluminar la condición humana, radicalmente necesitada de salvación. Todo esto y muchas cosas más están amparadas por una democracia digna del hombre. En otros sitios, sin ir más lejos, en nuestra España, el amor y la esperanza de la libertad y el servicio en nombre de Dios, se han convertido en un enemigo a batir. Such display of ignorance.






