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por Luis del Pino

14. Amistades peligrosas

LOS ENIGMAS DEL 11-M

La tienda de LD

En el primero de los artículos de "Los enigmas del 11-M" hablábamos sobre las cuatro tramas superpuestas que se dieron cita el día de los atentados: los cabezas de turco de Lavapiés, la trama asturiana, la de Morata y una cuarta trama a la que denominábamos "comando de la C/ Virgen del Coro", y de la que afirmábamos que era el verdadero núcleo duro del 11-M.
 
Sin embargo, los lectores que hayan seguido los capítulos publicados hasta el momento habrán sacado la impresión de que apenas hemos hablado de esa cuarta trama. Si tanta importancia tiene, ¿por qué nos hemos centrado hasta ahora en las otras tres tramas, dejando de lado a ese "núcleo duro"?
 
Un mapa de carreteras
 
En realidad, sí que hemos estado hablando constantemente de esa cuarta trama. Es verdad que no lo hemos hecho de una manera explícita pero, como veremos en éste y en sucesivos artículos, cuando hablamos de los teléfonos móviles del 11-M, es a Virgen del Coro a donde llevan los hilos; cuando hablamos de la casa de Morata, es en Virgen del Coro donde terminan las conexiones; cuando describimos el transporte de los explosivos, es de Virgen del Coro de donde parten las órdenes; cuando mencionamos, en fin, la conexión asturiana, el círculo vuelve a cerrarse, como veremos, en Virgen del Coro. Incluso los caminos que conducen tanto a ETA como a Al Qaeda tienen en Virgen del Coro su kilómetro cero.
 
Nada mejor para describir a la cuarta trama que comenzar con un pequeño mapa de carreteras. La siguiente figura presenta a los principales actores de este enredo. Las personas rodeadas con un óvalo son las que podríamos considerar como integrantes de ese "comando de la C/ Virgen del Coro", mientras que los recuadros rectangulares reflejan lo que quedaría fuera de la trama.
 
No se preocupe el lector si tiene la sensación de que todo es muy lioso. Durante un año y medio, se ha pretendido enterrar el 11-M en una avalancha de nombres y conexiones, aplicando el principio de que la mejor manera de esconder una aguja es en una montaña de agujas. Hemos procurado cribar todas las informaciones irrelevantes e incluir sólo los detalles completamente esenciales, así que tómese su tiempo para examinar el diagrama un par de veces y acuda a él cuando sienta que se pierde en las explicaciones. De todos modos, como verá, tampoco son tan complejas.
 
 
Ante todo, dos advertencias. La primera es que las flechas de conexión no pretenden reflejar quién controlaba a quién. Asignamos una posición central, de la que emanan todas las conexiones, a los hermanos Almallah (uno de los cuales es el presunto terrorista que se afilió al PSOE tras el 11 de marzo) simplemente porque son estos dos hermanos los que se relacionan, de una u otra manera, con todos los diferentes actores. Pero no pretendemos decir, ni mucho menos, que fueran ellos los cerebros del 11-M. Es más, pensamos que no lo eran, aunque ya habrá tiempo de entrar en más detalles.
 
La segunda advertencia es que no queremos insinuar, en modo alguno, que todas las personas que aparecen en este diagrama tengan una responsabilidad en los atentados; ni siquiera todas las personas a las que identificamos como miembros del comando de Virgen del Coro. Quien deberá decidir sobre las responsabilidades es el juez. Nosotros vamos a describir, simplemente, las conexiones existentes y el papel que sabemos que cada uno jugó.
Algunos viejos conocidos
 
Ya hemos hablado en los capítulos anteriores de muchas de las conexiones que quedan patentes en el diagrama. Hemos hablado, por ejemplo, de la dueña de la casa de Morata y de los dos intermediarios sirios que participaron en el alquiler sucesivo de esa casa a dos presuntos terroristas. Dueños de la casa de Morata que, como recordará el lector, tenían como abogada, antes y después del 11-M, a una brillante criminalista conversa al Islam: Yamila Pardo, la sobrina de Joaquín Almunia.
 
Los dueños de la casa de Morata y sus intermediarios constituyen uno de los puntos más evidentes de conexión del 11-M con las estructuras periféricas de Al Qaeda. Y, sin embargo, en lugar de tirar de ese hilo que parece conducir a Al Qaeda, la Policía se ha dedicado a detener durante dieciocho meses a decenas de personajes irrelevantes de origen magrebí, de los cuales no llegarán a sentarse en el banquillo ni la cuarta parte, porque el juez no ha podido encontrar indicios de conexión con el 11-M. ¿Cómo se explica esto? ¿No nos decían que era un atentado de Al Qaeda? ¿Entonces por qué no se ha querido tirar del hilo más directo de todos?
 
También hemos hablado de ese otro sirio, Abdul Khalek Al Jondi, que realizó la comercialización de varias de las tarjetas telefónicas implicadas en los atentados. Curiosamente, la Policía tampoco quiso tirar de ese hilo de investigación, a pesar de que existen llamadas cruzadas entre Al Jondi y alguno de los suicidas de Leganés. Pero no sólo eso: la UCIE llegó al punto de mentir al juez Del Olmo, achacando a la cabeza de turco oficial (Jamal Zougham) la comercialización de esas tarjetas telefónicas vendidas por Al Jondi. ¿Con qué protección contaba este sirio para que la Policía llegara al extremo de mentir al juez? ¿Acaso era también un confidente policial? ¿Otro más?
 
Hemos mencionado también en artículos anteriores que uno de los hermanos Almallah compartió piso (en la C/ Martín de los Heros) con el batasuno Yusuf Galán, y sabemos por los medios de información que fue en casa de este batasuno converso al Islam donde se encontró el croquis de una mochila bomba muy similar a la que se utilizaría el 11-M. También sabemos, gracias a las revelaciones de Libertad Digital que Yusuf Galán eligió precisamente Asturias para montar una asociación cultural islámica, asociación que mantenía vínculos con la regida por el militante socialista Fernando Huarte. ¿Hubo algún trasvase de información, en las fechas previas al 11-M, entre los hermanos Almallah y alguna persona vinculada a Yusuf Galán? ¿Y con Fernando Huarte? ¿Llegó al entorno batasuno la información de que algo se estaba preparando?
 
Los lectores que sigan las informaciones que se han ido publicando sobre el 11-M saben también que Fernando Huarte y otro militante socialista asturiano, el argelino Rabia Gaya, mantenían contacto con determinadas personas vinculadas a la trama del 11-M. Son conocidas las visitas de Huarte en la cárcel a Abdelkrim Benesmail, el lugarteniente de uno de los muchos cerebros del 11-M que nos han presentado (Allekema Lamari). Cuando la Policía procedió al registro de la celda de Benesmail, halló en su poder los teléfonos de dos etarras, Henri Parot y Harriet Iragui, teléfonos que, si hemos de creer la versión oficial, estaban allí por mera casualidad.
 
También es conocido que Rabia Gaya, el ayudante de Fernando Huarte, fue quien ayudó a uno de los presuntos terroristas del 11-M, Fouad El Morabit, a conseguir en Gijón los papeles de residencia. Evidentemente, eso no constituye un delito, pero creo que resultaría conveniente, dada la amistad de Rabia Gaya con Fouad El Morabit y la implicación de éste en los atentados, que alguien nos aclarara qué contactos, físicos o telefónicos, se produjeron entre estos dos personajes con anterioridad al 11-M.
 
Como nota al margen, lo que no todo el mundo sabe es un detalle curioso: Allekema Lamari solía mandar giros de dinero a la cárcel a su lugarteniente Abdelkrim Benesmail. En esos giros, Lamari incluía un mensaje que siempre era el mismo: "Aguanta, hermano!". Pues bien, el último giro recibido por Benesmail con ese texto y con la firma A. Lamari tiene fecha posterior a la de la supuesta muerte de Allekema Lamari en Leganés. ¿Quién le envió ese último giro a Benesmail?
 
La presencia en la trama de Rabia Gaya y de Fernando Huarte, que además de militante socialista es agente del CNI, no resultaría tan inquietante si no supiéramos, además, que el propio Allekema Lamari estaba controlado por el CNI a través de un agente llamado Safwan Sabagh, como revelaba el periódico El Mundo hace escasas fechas.
 
El policía Kalaji
 
No menos inquietante resulta la figura del policía Maussili Kalaji. Sabemos, por ejemplo, porque así consta en el sumario, que los teléfonos móviles usados en los atentados (o al menos los de las mochilas-señuelo) fueron liberados en la tienda de este policía.
 
Está perfectamente documentada la relación de Kalaji con los hermanos Almallah, con quienes le unía una relativa amistad, reconocida por el propio Kalaji en sus declaraciones a El Mundo (hasta tal punto que se dice que fue el propio Kalaji quien recomendó a Mouhannad Almallah ingresar en el PSOE). En el piso de la C/ Virgen del Coro aparecieron diversos documentos a nombre de Kalaji, incluido un contrato de compraventa relativo a un apartamento en la C/ Mirto que Kalaji vendió a uno de los Almallah.
 
Dejando aparte el hecho de que Kalaji ocultara su condición de miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado tanto en sus declaraciones ante la Policía como en las efectuadas ante el juez, la relación existente entre Kalaji y los Almallah permite dudar de que la liberación de los móviles en la tienda de Kalaji fuera casual.
 
Sólo hay cuatro explicaciones posibles al hecho de que aquellos móviles fueran liberados en la tienda de Kalaji:
 
  • o ese policía participó conscientemente en los preparativos del atentado, en cuyo caso habría que preguntarse por qué no está detenido,
  • o ese policía conoció los preparativos de los atentados, aunque sin participar en la trama, en cuyo caso habrá que preguntarse a quién informó,
  • o la persona que eligió la tienda de Kalaji para liberar los móviles lo hizo precisamente porque conocía la relación de Kalaji con los Almallah, en cuyo caso habrá que preguntarse quién seleccionó a Kalaji como cabeza de turco,
  • o en realidad no hubo ninguna liberación de móviles en la tienda de Kalaji y este policía simplemente participó en un montaje que condujo a las primeras detenciones, realizadas en plena jornada de reflexión.
 
Personalmente, apostaría por las opciones tres o cuatro; siento no poder ser más preciso, pero con los datos que tenemos no es posible llegar más lejos. A raíz de la publicación en El Mundo de las informaciones sobre el policía Kalaji, la Comisaría General de Información presentó al juez Del Olmo un informe en el que instaba la detención de Kalaji como presunto partícipe en la trama. Como consecuencia, el juez Del Olmo pidió a la Fiscalía el 23 de mayo de 2005 su opinión sobre esa detención, sin que hasta el momento nos conste si se ha procedido o no a tomar alguna medida, ni si se ha respondido a los múltiples interrogantes que la figura de Kalaji suscita.
 
Por cierto, en ese oficio de 23 de mayo dirigido a la Fiscalía, Del Olmo afirmaba que Kalaji es miembro del CNI. ¿Se trata de un error del juez, que en realidad quería decir CNP (Cuerpo Nacional de Policía) o debemos suponer que también Kalaji era miembro de los servicios secretos españoles? Porque ya es lo que nos faltaba.
 
En el siguiente artículo terminaremos con el repaso de esta cuarta trama. Y allí podremos ver que, desgraciadamente, existen circunstancias aún más inquietantes que las que hasta ahora hemos expuesto.
 

En el próximo capítulo: Un ejercicio de escapismo


 

Tiene a su disposición las entregas anteriores de la serie de artículos "Los enigmas del 11-M" a cargo de Luis del Pino.

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