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Por Luis del Pino

24. Llámame

LOS ENIGMAS DEL 11-M

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Lea también la noticia: La "mochila de Vallecas" fue detectada el 11-M por la tarde y no en una comisaría al día siguiente
 
Son pocos ya los hechos que nos quedan por desmontar en la versión oficial sobre los atentados del 11-M. Uno de esos pocos datos sobre los que aún no habíamos puesto la lupa del análisis es el relativo a las siete tarjetas telefónicas que supuestamente se activaron en la casa de Morata de Tajuña el día anterior a los atentados y que se utilizaron, al parecer, en la confección de siete de las bombas de los trenes.
 
Es hora de que volvamos nuestra atención sobre ello. Vamos a ver si ese dato nos confirma, efectivamente, que alguien que residía en Morata participó en los atentados o si se trata, por el contrario, de una más de esa cadena de intoxicaciones en que está basada la versión oficial. Como el lector es inteligente, ya se imaginará cuál es la respuesta más probable. Sin embargo, le garantizo que el análisis le sorprenderá, porque esas siete tarjetas de Morata nos van a llevar a demostrar la falsedad de otro de los datos fundamentales del sumario referido a la mochila de Vallecas.
 
Las tarjetas de Morata
 
¿Cómo llegó la Policía a la conclusión de que en Morata se activaron esas siete famosas tarjetas telefónicas? Acudamos a los primeros informes policiales incluidos en el sumario.
 
En el primer informe de diligencias policiales, que recoge las actuaciones realizadas entre el 11 y el 18 de marzo, la Policía afirmaba que:
  • La investigación consiguió determinar que 15 de las primeras 30 tarjetas [llegadas al locutorio de Zougham] no se  han activado nunca,  y de ellas siete  habían  sido encendidas (marcar número de PIN sin realizar llamada) entre las 16:0.0 v las 19:00 horas del día 10 de marzo en las proximidades de Morata de Tajuña. Entre ellas estaba la tarjeta 652.28.29.63 [la encontrada en la mochila de Vallecas].
En el segundo informe de diligencias policiales, que abarca las actuaciones comprendidas entre el 17 y el 22 de marzo de 2004, la versión es ya menos explícita:
  • A partir de esos datos [el teléfono y la tarjeta encontrados en la mochila de Vallecas], se pudo identificar una serie de IMEI y de Tarjetas SIM que habían estado, alternativamente, colocadas en diferentes teléfonos, y que habían tenido diferentes intercambios de comunicación, o contacto. La característica más llamativa de dicho estudio estuvo en averiguar que algunas de ellas habían estado, juntas, en un periodo de tiempo determinado y el día antes de los atentados, en un mismo sitio que pudo ser centrado entre los términos municipales de Morata de Tajuña y Chinchón.
Por tanto, la Policía había determinado en una fase muy temprana de las investigaciones que siete tarjetas se habían activado en Morata el día anterior a los atentados, siete tarjetas que se supone que fueron utilizadas con sus correspondientes terminales telefónicos en otras tantas bolsas-bomba de los trenes.
 
¿Cómo había llegado la Policía a la conclusión de que esas tarjetas habían sido activadas en Morata el 10 de marzo? Se supone que preguntando a las compañías telefónicas, pero ¿qué datos son, exactamente, los que Amena le dio a la Policía?
 
La respuesta a esta pregunta está contenida en un detallado informe en el que la UCIE le indica al juez Del Olmo el estado de las investigaciones a fecha de 29 de marzo de 2004. Ese informe se encuentra en el tomo 17 del sumario e incluye un Anexo III titulado "Informe conexiones telefónicas", donde la Policía explica más en detalle las averiguaciones:
 

  • 5)   INVESTIGACIONES   EFECTUADAS   SOBRE   LOS   TERMINALES Y LAS TARJETAS CITADAS EN LOS ANTERIORES APARTADOS.

           5.1) Tomando como dato objetivo que el auténtico IMEI del terminal recuperado  en la bolsa [de Vallecas] fuese el 350822350941947, se ha averiguado que fue  encendido con la tarjeta 652 282 963 en su interior (sin hacer llamada alguna, por tanto sin activarse) bajo la cobertura de la BTS (Estación Base) de Morata deTajuña (con posterioridad al 09-03-04 a las 2 de la mañana, no pudiéndose precisar más ya que el día 12-03-04 fue analizada, teniendo constancia los sistemas de la actividad realizada tan solo en 72 horas)

           5.2) El mismo procedimiento que se usó con la tarjeta 652 282 963 y el terminal 350822350941947, en el mismo lugar y periodo temporal, fue asimismo el utilizado con las siguientes tarjetas e IMEI, lo cual nos lleva a pensar que han sido de las utilizadas para la realización de los atentados [enumera a continuación las otras seis tarjetas y terminales de Morata]


En otras palabras: el día 12 de marzo a las 2 de la madrugada, Amena le dice a la Policía que la tarjeta 652282963 [la tarjeta de la mochila de Vallecas] se había encendido junto con otras seis tarjetas telefónicas bajo el repetidor de Morata en algún momento de las 72 horas anteriores, sin llegar a realizar llamada alguna.
 
Ese párrafo del informe policial tiene una enorme importancia, porque nos dice dos cosas:
 
1) En primer lugar, que la consulta sobre la tarjeta de la mochila de Vallecas se realiza a las 2 de la madrugada del día 12 de marzo. Sin embargo, este dato contradice todo lo que sabemos acerca de la aparición de la mochila de Vallecas. ¿Cómo es posible que se efectuara esa consulta a las 2 de la madrugada, si la mochila de Vallecas no fue encontrada oficialmente hasta más o menos esa hora y no es desactivada hasta las cuatro o cinco de la mañana de ese mismo día? ¿Cómo se puede preguntar a las 2 de la madrugada por una tarjeta que no aparecería hasta algunas horas después?
 
2) En segundo lugar, ese informe policial revela que esas tarjetas fueron encendidas en Morata en algún momento de las 72 horas anteriores a las 2 de la madrugada del día 12 de marzo. Es decir, esas tarjetas fueron encendidas en algún momento entre las 2 de la madrugada del 9 de marzo y las 2 de la madrugada del 12 de marzo. Lo cual equivale a decir que resulta perfectamente posible que esas tarjetas fueran encendidas en Morata después de los atentados.
 
La gravedad de los hechos que se derivan de este informe policial es enorme, porque esos hechos contradicen la historia oficial sobre la hora de aparición de la mochila y porque echan por tierra el dato de que siete tarjetas se encendieran cerca de la casa de Morata el día anterior a la masacre.
 
Tratemos de pensar en una explicación racional que no invalide la versión oficial sobre la hora de aparición de la mochila. Vamos a suponer, por ejemplo, que se trata de un error del informe policial: las horas de la madrugada siempre causan confusiones a la hora de asignarlas a un día u otro, así que vamos a suponer que la consulta a la compañía telefónica se realizó "por la noche" del día 12 de marzo, es decir, a las 2 de la madrugada del día 13 marzo. Si fuera así, eso querría decir que las siete tarjetas se encendieron en Morata en algún momento entre las 2 de la madrugada del día 10 de marzo y las 2 de la madrugada del día 13 de marzo. Eso seguiría dejando abierta la puerta a la posibilidad de que esas tarjetas hubieran sido activadas en Morata después de los atentados, pero serviría para evitar la contradicción con la hora oficial de aparición de la mochila.
 
Sin embargo, ese error resulta muy poco probable. La versión oficial nos dice que la mochila de Vallecas se encontró alrededor de las 2 de la madrugada del día 12 y se desactivó un par de horas después. Es decir, en la mañana del día 12 la Policía disponía ya de la tarjeta y el terminal telefónicos de la mochila de Vallecas, así que cualquier consulta a las compañías telefónicas se habría realizado a lo largo de ese día. No habría tenido sentido que esperaran a la madrugada del día siguiente.
 
Pero, además, el propio informe de la UCIE, como vamos a ver, proporciona otra información que viene a corroborar que en realidad no hay ningún error y que lo que sucede es que no es cierto que la mochila de Vallecas fuera encontrada a eso de las 2 de la madrugada del día 12 de marzo.
 
¿Dónde se encontró la mochila?
 
En el sumario hay varios testimonios e informes en los que se indica que la mochila de Vallecas pasó por IFEMA antes de terminar recalando en la comisaría de Puente de Vallecas (donde luego sería encontrada, según la versión oficial).
 
Así, en el primer informe de diligencias policiales, de 17 de marzo, se afirma que:
  • A través del análisis que se realizó de la bolsa sin explotar encontrada entre los efectos llevados al recinto ferial, y posteriormente trasladada a la Comisaría de Vallecas, y de ahí a los Servicios TEDAX, se averiguó que contenía un teléfono móvil.
Es decir, se afirma que la mochila de Vallecas pasó por IFEMA. Pero, si esa mochila fue descubierta en la comisaría, ¿cómo podía la Policía estar tan segura de que había pasado por IFEMA? Como ya saben los lectores de "Los enigmas", sólo la primera tanda de bultos de la estación de El Pozo pasó por IFEMA; todas las demás tandas de bultos del tren de El Pozo fueron directamente desde la estación hasta la comisaría. Entonces, ¿por qué no podía esa mochila haber ido directamente a comisaría desde El Pozo? ¿Qué dato tenía la Policía para afirmar que esa mochila estaba en la primera tanda de bultos, que sí que había pasado por IFEMA?
 
Esta misma afirmación vuelve a realizarse en el segundo informe de diligencias policiales, de fecha 22 de marzo:
  • ... en total se produjeron DIEZ EXPLOSIONES, a las que había que unir otras dos que fueron provocadas por Equipos TEDAX en bolsas, no explosionadas, que fueron encontradas, y una que fue localizada entre los efectos recuperados en los lugares de los hechos, y trasladados a los recintos de IFEMA y que, desde allí, fue remitida a la Comisaria de Policía de Vallecas. Esta bolsa fue intervenida por equipos TEDAX que procedieron a su estudio y análisis.
De nuevo, la pregunta es la misma: ¿cómo sabía la Policía que la mochila pasó por IFEMA?
 
El misterio lo desvela el informe de la UCIE de fecha 29 de marzo al que hacíamos referencia en el apartado anterior. En ese informe, la Policía le comunica al juez Del Olmo, textualmente, lo siguiente:

2) APARICIÓN DE UNA BOLSA SIN EXPLOTAR.
Entre los efectos recuperados de la Estación del Pozo y trasladados
seguidamente al Pabellón 6 de IFEMA, fue localizada una bolsa de
deportes de loneta, en cuyo interior se hallaba:
                       
- Un detonador eléctrico del número 5, con dos mordazas y cápsula
de cobre, fabricado por Unión Española de Explosivos,
- Un cargador de red a energía eléctrica, para teléfono móvil.
- Un teléfono móvil, marca TRIUM, unido a explosivo compuesto por
diez kilos y ciento veinte gramos de sustancia, identificada como
Goma-2/ Dinamita, con el logotipo ECO,
- 640 gramos de diversos elementos de tornillería y clavos que
actuarían, en su caso, como metralla.
 
La bolsa fue posteriormente remitida a una Comisaría de Policía y el
artefacto, que estaba programado para explosionar a las 07:40 horas del
día once de marzo, fue neutralizada por los artificieros del TEDAX.

Es decir, aquella mochila de Vallecas fue encontrada, en realidad, en IFEMA. Es allí donde se detecta aquella bolsa-bomba, mucho antes de la hora oficial en que nos dicen que se encontró. Y es sólo después de detectar esa bomba que se decide trasladarla a la comisaría de Puente de Vallecas.
 
Es por eso que sí que pudo realizarse la consulta a la compañía telefónica a las 2 de la madrugada de aquel 12 de marzo: porque la Policía podía perfectamente disponer ya de la tarjeta telefónica contenida en esa bolsa que, en realidad, había sido detectada algunas horas antes de lo que nos dijeron.
 
Hasta aquí, todos los datos están extraídos de los informes policiales contenidos en el sumario judicial. Pero además contamos con testimonios de personas que estuvieron en IFEMA aquella tarde del 11 de marzo y que cuentan cómo se produjo una alarma de bomba en algún momento entre las 19:30 y las 21:00, alarma que motivó la presencia de un equipo de desactivación de explosivos con perros que (según dicen) no encontraron nada. Esa labor de rastreo de explosivos con perros en IFEMA no está reflejada en el sumario. ¿Se ha molestado alguien en informar de ese episodio al juez instructor?
 
El episodio no es baladí, porque ¿cómo pudo producirse esa alarma de bomba, si no es porque alguien abriera algún bulto y viera algo raro en su interior? ¿Quién llamó a ese equipo de desactivación de explosivos y qué fue lo que motivó la llamada? ¿Quiénes acudieron a IFEMA a realizar esa inspección? ¿Fue antes o después de que los bultos de El Pozo salieran hacia la comisaria de Puente de Vallecas, lo cual se produjo en torno a las 21:00?
 
Conclusiones
 
Los propios informes policiales nos permiten afirmar dos cosas. En primer lugar, que no existe constancia alguna de que las famosas siete tarjetas de Morata fueran activadas antes de los atentados. En segundo lugar, que la mochila de Vallecas no sólo no estuvo nunca en los trenes, sino que tampoco fue encontrada en Vallecas, ni tampoco fue encontrada a la hora que nos dijeron, sino varias horas antes.
 
Aquella mochila fue, muy probablemente, depositada en los recintos feriales de IFEMA, localizada varias horas antes de la hora oficial de aparición y trasladada a comisaría sólo después de saberse que contenía una bomba.
 
¿Por qué ese retraso en la comunicación de que había aparecido una bolsa-bomba en IFEMA? ¿Quién podía tener interés en retrasar ese hallazgo unas horas? ¿A quién se le comunicó la existencia de esa bomba, y a quién se le ocultó que esa bomba había aparecido? ¿Quién estuvo a cargo de la custodia de esa bolsa entre su hora de aparición "real" y la hora de aparición "oficial"? ¿Tuvo alguien oportunidad de manipular su contenido? Pero, sobre todo, la pregunta fundamental es: ¿quién depositó esa bomba en IFEMA?
 
A estas alturas, pocas dudas caben ya acerca del inmenso ejercicio de manipulación que se puso en marcha aquel 11 de marzo. Aunque aún nos queda mucho por averiguar. Y necesitamos el testimonio de las personas que vivieran los hechos aquella jornada. Si estuviste en IFEMA, si viste algo raro, si tuviste conocimiento de algún dato relacionado con esa mochila de Vallecas, llámame. El teléfono de Libertad Digital está en la página web. O, si lo prefieres, escríbenos a:
 
redactorjefe@libertaddigital.com
 
En el próximo capítulo: Puro teatro

 
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