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Gobierno y religión

Atentado a la libertad

Ateos, agnósticos, creyentes, jerarquía eclesiástica, intelectuales, profesores, en fin, ciudadanos españoles es la hora de salir a la calle y gritar a favor de la libertad. De todas las libertades y, por supuesto, de la libertad cristiana. Ni un paso atrás ni una risita complaciente contra quienes quieren arrebatarnos la libertad singular y concreta. Ninguna complacencia con los salvajes anticlericales que quieren elevar su zafio anticlericalismo a norma, porque éste, como nos enseñara Ortega –el más grande pensador ateo, dicho sea de paso, que ha dado España–, es la forma más degradada de incultura. "Porque hoy anticlerical es sólo el que no puede ser otra cosa, es una manifestación de íntima incultura, es decir de inactualidad, como otra cualquiera." El zafio anticlerical postmoderno, o pragmático, o impostor a lo Bono, está poniendo en cuestión la libertad religiosa de los cristianos y no cristianos, cuando tienen la desvergüenza y la ignorancia de equiparar religiones. En efecto, como cualquier observador de la realidad puede comprobar fácilmente, el hombre genuinamente cristiano jamás impone su doctrina. Más aún, no hay ninguna otra religión en el mundo, léase, por ejemplo, el Islam, que pueda ser comparada con el cristianismo a la hora de crear un espacio absoluto de libertad religiosa.
 
Tanta ha sido la libertad creada por el cristianismo que, incluso, hoy, éste corre peligro. A los listos, a esos profesorcitos de laicismo rancio, que le pasan los papelitos a Zapatero para que "justifique" su ignominiosa equiparación entre cristianismo e Islam, les convendría leer a Tocqueville. Su Democracia en América les ilustrará sobre cómo puede haber sociedades muy religiosas y, a la vez, muy democráticas, sin necesidad de confundir religión y política. Por favor, lean la Democracia en América o, en su defecto, En torno a Galileo de nuestro siempre mal ponderado Ortega. Pero si quieren un autor más cercano, y más radical, que pueda ilustrarlos, y quitarles el pelo de la dehesa, sobre cómo el cristianismo en el mundo occidental, y también en España, ha creado una absoluta libertad religiosa, tanta, insisto, que puede acabar aboliendo al propio cristianismo, pues que lean a Marcel Gauchet, especialmente Le désenchantement du monde. Une histoire politique de la religion. Este libro les mostrará no sólo que el cristianismo ha sido compatible con la democracia, sino que sin él sería imposible ésta.
 
Contra los impostores, contra los anticlericales, contra los fundamentalistas, contra los ignorantes que atacan al cristianismo, es necesario levantar la bandera de las libertades cristianas. Porque hoy se ataca la libertad de los cristianos, pero mañana vaya usted a saber. La equiparación del cristianismo a otras religiones, reitero, no es sólo reaccionaria sino un atentado a las libertades de que gozamos los españoles.