Opinión
Noticias y opinión en la red
Operación antiterrorista

Detenciones contra nihilismo

El acontecimiento policial del lunes y el martes tendrá una extraordinaria repercusión política e ideológica en la relación del Gobierno con el PP. La detención de una célula islamista debería obligar al Gobierno a cambiar su percepción del terrorismo islámico. También la política de mano blanda con los islamistas encarcelados en prisiones de España cambiará. Sin duda. Pues hasta ahora han sido las prisiones españolas lugares privilegiados no sólo para los islamistas se organicen, sino para que éstos entren en conexión directa con ETA. En prisión, en efecto, islamistas y etarras han planificado algunos de sus crímenes. Las declaraciones de los detenidos no dejan lugar a dudas sobre esos vínculos. Por ahí está casi todo por investigar.
 
Pero fijémonos, de momento, en los cambios de estrategia del Gobierno y su portavoz en la Comisión del 11-M a raíz de las detenciones de la célula islamista. Las repercusiones políticas son ya audibles. Sólo bastaba oír, ayer, a Rubalcaba negando la doctrina oficial de su partido. ¡A desdecirse tocan! Me explico. Los ilusos, los farsantes y los ignorantes mantienen, ya por poco tiempo, que los asesinatos del 11-M fueron la respuesta a la política española en Irak. Más aún, según Rodríguez Zapatero, el atentado del 11-M fue una forma de contestar al carácter dictatorial de Aznar. El presidente del Gobierno no es, por supuesto, un iluso, ni un farsante, ni un ignorante. ZP es, sencillamente, un "político", un propagandista de consignas y fórmulas ideológicas para confundir al personal y, de paso, conseguir votos que lo mantenga en el poder. Las detenciones del lunes, sin embargo, han fracturado el citado ideologema de ZP, tan nihilista como necesario para que los ilusos, los farsantes y los ignorantes, la parroquia al fin del PSOE, siga instalada en el resentimiento, o sea, en culpabilizar de la maldad a quien no pretende otra cosa que evitarla.
 
En efecto, la fórmula de culpabilizar al PP, e incluso a Occidente, de la perversidad terrorista se ha roto en la noche del lunes, cuando la policía detuvo a un red islamista que pretendía otro gran atentado en Madrid, aunque ya no estamos en Irak. Esperemos que con esas detenciones, por fin, la insistencia machacona de "ilusos", "multiculturalistas" y farsantes a la hora de explicar el 11-M por la política exterior española de la época de Aznar no sólo desaparezca, sino que inicie una autocrítica para ilustrar a los ciudadanos de su maldad.
 
Las repercusiones ideológicas de estas detenciones también están a la vista. Tienen su máxima expresión en las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, quien al conocer el desmantelamiento de la célula terrorista dijo: "El terrorismo islamista no tiene causas ni origen". He ahí una declaración de ruptura con lo que venía manteniendo ZP. La señora Fernández, lejos de pensar que el terrorismo islamista del 11-M es la respuesta a la participación de España en la guerra de Irak, reconoce que es una retícula universal dispuesta a producir daños físicos y mentales. Bienvenida al club de los que pensamos que el planeta está en estado de guerra desde el 11-S o quizá antes.