Menú

El apaño constitucional

Un lío monumental están montado los partidos políticos sobre la reforma constitucional.

8

Un lío monumental están montado los partidos políticos sobre la reforma constitucional. El asunto ha sido abierto por el Gobierno para responder indirectamente al independentismo catalán, pero lo han secundado inmediatamente el resto de fuerzas políticas. Tengo la sensación de que todo este cúmulo de declaraciones oscurece aún más el pobre panorama político ante el espectáculo independentista de Cataluña. Los políticos hablan del asunto de la reforma constitucional como si no existieran los tiempos políticos y, además, lo hacen de modo deliberadamente turbio. Y, encima, el PP mezcla la reforma constitucional con la financiación autonómica. Salvo los independentistas, que no quieren cambios constitucionales, sencillamente, porque quieren separarse de España, el resto de partidos políticos hablan de reforma de la Constitución sin decir de forma clara y distinta qué quieren exactamente reformar y, sobre todo, qué quieren consensuar con el resto de fuerzas políticas para llevar a cabo la reforma.

Todo es un griterío. Da miedo pensar en la carencia absoluta de un discurso sensato y articulado de los partidos sobre los títulos y artículos concretos de la Constitución que deben reformarse, pero aún provoca más pavor el silencio premeditado de los partidos acerca de si es necesario recentralizar, es decir, devolver al Gobierno de España ciertas competencias que las comunidades autónomas no son capaces de gestionar, o, por el contrario, pretenden blindar los privilegios que tienen algunas comunidades autónomas sobres otras.

El tinglado de la reforma constitucional, farsa vieja de la época de Zapatero, puesta en escena por el Gobierno de Rajoy y los partidos de la oposición es digna de una comedia satírica de Albert Boadella. Toda la palabrería en torno a la Constitución es un poco ridícula, en primer lugar, porque está planteada a destiempo: ¿cómo se llegaría a un acuerdo para la reforma constitucional antes de las elecciones generales, si es, precisamente, el presidente del Gobierno que salga elegido de esas elecciones quien deberá liderar la reforma?, ¿o es que acaso se quieren llegar a unos acuerdos bajo cuerda o de tapadillo para luego imponérselos al partido ganador?, eso, aparte de antidemocrático, sería un ajuste entre las élites políticas al margen de cualquier mecanismo de control democrático.

En fin, si no se tiene intención de reformar ya, aquí y ahora, la Constitución, mejor hubiera sido callarse. Plantear una cosa tan seria para responder, o peor, dar cierta satisfacción a los separatistas, es como arar en el mar. Absurdo. La oscuridad y ambigüedad utilizada por los dirigentes políticos a la hora de hablar sobre qué y cómo se llevaría a cabo esta reforma tampoco ayuda a la clarificación del problema que ellos han ocasionado. Por lo tanto, es menester que todos los partidos se manifiesten con extrema claridad sobre cuál es el asunto clave a reformar o, dicho de otro modo, respóndase a estas tres preguntas: 1) ¿se blindarán los privilegios de algunas comunidades autónomas sobre otras?; 2 ¿se apostará por un federalismo asimétrico que reconozca, como plantearon los socialistas catalanes en época de Maragall, más derechos políticos a Cataluña que al resto de España?; 3) ¿cuáles son los mecanismos a transformar para proteger la igualdad de todos los españoles ante la ley?

En España

    Recomendado

    Lo más popular

    1. Una profesora danesa desmonta a Puigdemont: "¿Están intentando hacer una limpieza étnica?"
    2. Audrey Hepburn no era la mujer dulce e ingenua de sus películas
    3. Pedro J. Ramírez contesta a Ágatha en esRadio: "Cuando pase esto se recordará la generosidad y no el rencor"
    4. Un hombre que comía sushi a diario tenía un gusano de metro y medio en su intestino
    5. Todos contra "Yirauta"
    0
    comentarios

    Servicios