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El bobo ilustrado

Esta falacia, auque sería mejor hablar de mentira, es el alevoso estro que tienen estos profesores para hacer ideología, que no política, disfrazada de historia ejemplar y democrática

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La mayoría de las entrevistas que están apareciendo en El Mundo con algunos historiadores son correctas y ajustadas a la realidad histórica de un país que, sin duda alguna, tiene singularidades propias comparado con otros de la Unión Europea. Porque, en efecto, nuestra historia es más compleja y singular que la del resto de Europa, tanto que a veces sólo pueden entenderse una y otra desde el enfrentamiento, el conflicto de interpretaciones, o sea de historias de España, es más rica, plural y variada que las de nuestros vecinos. Esa complejidad está dando lugar en las últimas décadas a la aparición de un revisionismo histórico, a todas luces necesario para contextualizar debidamente nuestro régimen político, que están poniendo en cuestión la hegemonía de una historia maniquea de buenos y malos, de revolucionarios y conservadores, que desde los años sesenta viene propiciando la "izquierda dogmática" sin otro propósito que utilizar la historia como palanca de instalación en el poder.
 
Hablar, escribir e, incluso, teorizar sobre un existente, o pretendido, enfrentamiento entre un nacionalismo español por un lado, y unos nacionalismos periféricos por otros, ha sido una de las falacias, o bobada ilustrada, más relevante que ha "creado" en las últimas décadas ésta "izquierda dogmática". Dos entrevistados de El Mundo, dos representantes de esta izquierda obtusa, han insistido en este tópico, como si la Ilustración fuera cosa únicamente de ellos, como si los demás no pudiéramos hacer Ilustración sobre la Ilustración. Me refiero a las entrevistas con el historiador nacionalista (sic) Fontana y con el socialista Álvarez Junco. He ahí dos buenos espejos de la colaboración nacionalista–socialista a la hora de interpretar torticeramente la historia de España. Lejos de cuestionar ese tópico, los dos entrevistados han basado su crítica "abstracta" –tan abstracta es que acaba estigmatizándose un presunto nacionalismo español, mientras se van de rositas, cuando no se aplauden, los reales nacionalismos de Cataluña y País Vasco– a los nacionalismos en este enfrentamiento inexistente.
 
Esta falacia, auque sería mejor hablar de mentira, es el alevoso estro que tienen estos profesores para hacer ideología, que no política, disfrazada de historia ejemplar y democrática. O peor: porque no tienen valentía, o quizá carecen de inteligencia, para decir que la "izquierda" ha tenido que "desnacionalizar" la nación democrática, España, para alcanzar el poder apoyándose en nacionalistas, o sea, ventajistas y falsificadores de la historia de España, se inventan un choque entre nacionalistas españoles y periféricos que a todas luces es inexistente. ¿Cómo se llama el Partido Nacionalista Español que está en el Congreso de los Diputados enfrentándose permanentemente a PNV, CiU, ERC y PSC? Nadie lo sabe, porque no existe; pues entonces que callen los fontanas y juncos. Su crítica del nacionalismo es filfa.

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