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Gallizo y el terrorismo islámico

El nihilismo del PSOE

Todos piden la cabeza de la responsable de las cárceles españolas. La opinión dominante dice que resulta insostenible la situación de Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias, porque ha negado que nuestras cárceles hayan sido utilizadas por el terrorismo islamista como centros de reclutamiento, adoctrinamiento e instrucción paramilitar de futuros terroristas. Por supuesto, tampoco ha querido ver la promiscuidad y colaboración establecida en esas mismas prisiones entre los reclusos etarras y los islamistas. La negación de lo evidente no es, sin embargo, una excepción de la señora Gallizo, sino de todo el PSOE, que montó, después del 11-S, su oposición al PP negando la existencia del terrorismo islamista; siguió, incluso después del 11-M, hablando de terrorismo internacional antes que del islamista; y aún hoy, después de desmantelada una célula terrorista organizada en nuestros centros penitenciarios, se resiste a aceptar lo obvio que España sigue siendo uno de los objetivos prioritarios del fundamentalismo islamista.
 
¿Por qué ese empecinamiento del PSOE a no aceptar la realidad sencilla y severa? Porque sólo le interesa el poder por el poder. El nihilismo pragmatista es la estrategia de este partido en la oposición y en el poder. En la oposición ha tenido "éxito" esa "política", pero dudo de que pueda mantenerse durante mucho tiempo en el gobierno. Negar y devorar todo aquello que no le sirve para alcanzar y mantenerse en el poder es la principal y única motivación del PSOE, pero ahora, una vez conseguido, aparece como un oxímoron, una contradicción en los términos. La aceptación de todo lo que les permita mantenerse en el poder, mientras niegan la realidad de un estado de guerra general, de una retícula terrorista universal con capacidad para producir crímenes físicos y daños mentales, los conduce de modo peligroso a ser un "gobierno antisistema".
 
Sin embargo, esa obsesión por intentar abrir cauces cegando ríos es trabajar contra natura. Un imposible que el PSOE acabará pagando muy caro. Nadie interprete, pues, la tozudez de la señora Gallizo como una cuestión personal, sino una expresión más de un "gobierno antisistema" que se niega a aceptar la realidad. Mantenerse en el poder es todo, aunque se nieguen a ellos mismos. No les importa la contradicción y la incoherencia. Los recortes de la libertad de comercio, que se preparan con una nueva Ley de Horarios Comerciales impuesta por los nacionalistas catalanes, o Caldera instando a la población a afiliarse a las "ONGS", para luchar contra el mismo Gobierno del que él forma parte, son dos de los cien ejemplos patéticos que podíamos dar del proceder "antisistema" de este Gobierno, que sólo tiene explicación dentro de una lógica tan populista como nihilista.
 
Por el bien de todos los ciudadanos que aún les queda salud democrática, esperemos que el PSOE salga de esa infernal lógica. La enseñanza que podría extraer de las detenciones de la semana pasada, que no es otra que el terrorismo internacional apenas es nada sin el terrorismo islamista, podría ser balsámica para empezar a corregir los desvaríos del primer "gobierno antisistema" de la democracia española.