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El PP y los medios de comunicación

A las preguntas de Dieter Brandau, en los domingos de la COPE, contestó magníficamente Arías Cañete, diputado del PP, denunciando la Ley que prepara el Gobierno para favorecer los medios de comunicación de Polanco. Felicidades. Pero como una golondrina, ni siquiera dos, hacen verano, permítanme una breve historia con moraleja. El otro día hablaba con dos antiguas ministras, que se quejaban amargamente del estado de los medios de comunicación en España. “Menos lloro y más acción”, me parece que les dije. Pero, en realidad, tenía que haber preguntado: “¿cuáles son vuestras responsabilidades por el estado calamitoso de nuestros medios de comunicación?, ¿cuáles son vuestras responsabilidades políticas por haber dejado casi todos los medios de comunicación convertidos en terminales del poder político?, y, en fin, ¿cuáles son vuestras torpezas con el empresario que tienen acongojado al país entero? Los políticos del PP, los del PSOE son empleados de la cadena de PRISA, o comienzan a responder urgentemente a estas preguntas o que les vayan dando. Sin diagnóstico inteligente no hay pronóstico viable.
 
Aquí no valen los discursos plañideros y de paños caliente. No basta con señalar, como dice Jiménez Losantos, los malos tratos, sino que es urgente denunciarlos. Aquí es necesario retratarse y poner pie en pared. Aquí es necesario ser honrados, nadie exige heroicidades, y salir a Europa a decirle al resto de nuestros socios europeos que esto es peor, muchísimo peor, que lo de Berlusconi en Italia. Sí, señores del PP, hay que salir, apoyar y explicar lo denunciado por Luis Herrero, europarlamentario del PP, en Estrasburgo. Sí, señores del PP, hay que partirse el cobre contra Martín Villa y expulsarle del PP por traición a su ideario. Sí, señorías del PP, hay que dar la barba y fajarse para que los medios de comunicación libres compitan entre ellos en un mercado libre de monopolios. O dan la batalla de los medios de comunicación o seguirán manteniendo una sociedad ovina pastoreada por gobernantes sin escrúpulos.
 
Y sepan que si no lo hacen, las consecuencias serán inmediatas: la primera, grave para la ciudadanía, es que la democracia queda reducida a un espectáculo de cartón piedra; y la segunda, que sólo les afecta a ustedes, es que jamás lograrán ser alternativa a esta cosa bochornosa que nos desgobierna. Entre la democracia delegativa, por llamarle algo, y la dictadura comisarial, que impone el PSOE por todos los ámbitos donde se mueve, los ciudadanos miran con asombro a los parlamentarios del PP, y a sus asesores de centrismo barato, pero no dejan de exigirles que den la cara como su europarlamentario. Salgan a la calle todos los días, busquen medios y expliquen qué pasa con la carencia de una opinión pública a la altura de una democracia avanzada.