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Fiesta Nacional

Gesto patriótico

Porque la patria del hombre no es haberse ido, y mira que uno tiene tentaciones, sino saber quedarse y aguantar con estoicismo la estulticia de una clase política al margen de la historia, contestaré contundentemente la demanda que ha hecho Rajoy a los españoles. Este sosegado líder político nos pide un gesto, nada más y nada menos que un gesto, de orgullo por ser español. Le daré uno decisivo. Saldré a la calle el día 12 y desayunaré en una cafetería churros con chocolate. Leeré la prensa y le diré al barman a quién votaré en las elecciones generales. Cuando salga de allí, revelaré a mis conocidos y amigos, a todo el que me encuentre, venga o no a cuento, a qué partido votaré en las elecciones de marzo. Diré a todo el mundo que mi voto ya está decidido.

No importa preguntarse si ese voto valdrá o no para algo. Lo haré por puro patriotismo. Un sentimiento que, por desgracia, la Constitución del 78 más que fomentar, a veces, parece arruinar. Decido el voto por amor a España. Nada de abstenciones. Nada de voto en blanco. Nada de tirar mi papeleta a los partidillos manejados por Pérez Rubalcaba. Nada de votos "éticos" y testimoniales.

Votaré, sí, al PP.

Votaré al PP, al igual que harán otros millones de personas, no tanto por mérito de su gestión, menos aún por su débil y pobrísima oposición en los momentos claves, cuanto por la inmundicia, el salvajismo y la mentira que ha traído el Gobierno de Rodríguez Zapatero con sus socios separatistas. Sí, somos muchos los que diremos, como Agustín de Foxa, cada vez odio más a la izquierda, porque me ha obligado a votar –en el caso del escritor a estar con Franco– a un partido como el PP, cada vez más cerrado sobre sí mismo y sin ánimo de integrar a los mejores de una sociedad en caída libre.

En estos momentos, en verdad, no creo que haya en España un gesto más patriótico, un acto más sentido de corazón e irracional, que votar al PP, sólo y exclusivamente porque tiene algunos gestos, por ejemplo, pedirnos un ademán de "orgullo español". Pues que si tenemos presentes sus permanentes, y dilatadas en el tiempo, declaraciones sobre la necesidad de pactar con los nacionalistas, o sea, con los separatistas un futuro gobierno de España, entonces no los votaría nadie. Esto es sólo un ejemplo, entre otros cientos, para resaltar que hay querer mucho a España para creerse a un partido que, al final, parece fiarlo todo a una cuestión de gestos.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.