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Comisión 11-M

¿Ha fracasado?

Nadie puede negar legalidad al actual Gobierno que salió de las urnas el día 14 de Marzo. Su legitimidad, sin embargo, está siendo amenazada constantemente por quienes consideran que los españoles votaron por temor, miedo y cobardía ante los actos terroristas del 11-M. El gobierno del PSOE no podrá quitarse fácilmente de encima tal valoración, especialmente si sigue empeñado en negar las evidencias. Cuando Rodríguez Zapatero llama cobarde a quienes mantienen que el “pueblo votó impresionado, manipulado o con temor”, no da razones a su favor sino motivos para seguir cuestionando la legitimidad de un Gobierno que satisface las demandas del terrorismo islamista... El problema, sin embargo, no acaba en el Gobierno, pues todo parece indicar que se extienden a todas las instituciones de la democracia, empezando por el Parlamento, cuya Comisión está cuestionada por todos los ciudadanos y medios de comunicación. El 11-M, a pesar del PSOE y todos sus socios, seguirá persiguiendo a la democracia española. Naturalmente, los asaltos y asedios a las sedes del Partido Popular, junto con los gritos de “asesinos” dirigidos al Gobierno, de los días 12, 13 y 14 de Marzo serán acontecimientos que seguirán pesando en la victoria electoral del PSOE.
 
Por eso, comenten un grave atentado a la democracia quienes tratan de ocultar, olvidar o minusvalorar esos sucesos. Los primeros interesados en aclarar tales circunstancias deberían ser los socialistas, que han sido los beneficiados indirectamente de la masacre, sin embargo tienden a obviar tales hechos para que no se vinculen con su llegada al poder. Hacen mal, porque la ideología tropieza con la realidad. A pesar de sus esfuerzos por mostrar que el 11-M no tenía nada que ver con su victoria, hay datos por todas partes que dicen lo contrario. He aquí tres de otros muchos que podríamos esgrimir. Primero, el estudio postelectoral del CIS, llevado a cabo entre el 23 de marzo y el 3 de abril, mostraba que más de 15´7 % de los electores se arrepentía de su decisión, y casi dos millones votaron a IU y PP para que no ganara el PP. Segundo, porque no querían recordar las circunstancias que los llevaron al poder, los socialistas fueron reticentes a crear una Comisión parlamentaria qué averiguase lo sucedido el 11-M. Tercero, por el mismo motivo, quieren darle carpetazo a una Comisión débil, incapaz, ciega y muda para dar alguna explicación sobre el golpe más duro que ha recibido la democracia española.
 
En cualquier caso, la Comisión del 11-M han contribuido a mantener en vilo la conciencia democrática de los españoles. Más aún, la Comisión del 11-M, sin pretenderlo, ha convertido la necesidad en virtud, o sea, la consigna partidaria de “queremos saber” la ha hecho “grito democrático”. En efecto, quizá la Comisión del 11-M haya sido ciega para darnos luz sobre quién movió, y aún controla, los hilos de la trama criminal de la masacre del 11-M, quizá la Comisión es impotente para alumbrar quién pudo diseñar con tanta perfección un atentado que ha cambiado no sólo el sentido del voto de más de 2´5 millones de votantes, según diferentes encuestas, sino que también ha cambiado los equilibrios europeos con respecto a la política exterior de EEUU, y quizá la Comisión del 11-M ha sido muda para dar alguna explicación de “consuelo” a las víctimas y su familiares sobre el “significado” de tanta muerte, pero, sin duda alguna, esta Comisión es, y seguirá siendo, un recordatorio para que el PSOE sepa por qué está en el poder.

El fracaso de la Comisión del 11-M es ya un símbolo del fracaso del Gobierno por ocultar la vinculación entre los atentados y su elección. En fin, el fracaso de la Comisión del 11-M ha servido para recor los votos de desesperación contra el PP, pero sobre todo ha servido para que los ciudadanos critiquen a sus políticos. Pocos, hoy, son los que no dejan de criticar a una Comisión por haber cerrado por vacaciones. Pocos son los que no exigen más comparecientes. Y menos son los demócratas que renuncien a saber quién ha ordenado la masacre del 11-M. Ahora, más que el 12 y el 13 de Marzo, todos los ciudadanos, los demócratas de verdad, queremos saber quién fue el asesino que rompió los fundamentos de nuestra democracia .

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