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14-M

La sangre del socialismo

Hay que repetirlo: sobre el llanto de España triunfa el socialismo español. Sobre la sangre derramada en la masacre de Madrid el socialismo construye su poder. Sobre los cientos de muertos de Madrid, de España y del mundo entero cimienta su victoria electoral el PSOE. Sobre el sufrimiento y el miedo al terrorismo se asienta el poder de los socialistas españoles. Extraña forma de llegar al poder. Extraña manera tendrá de gestionarlo. Extraña entraña tendrá durante cuatro años el votante del PSOE. De modo indirecto el terrorismo ha puesto en el poder a Rodríguez Zapatero. Sin duda alguna, el PSOE ha vencido de forma democrática, pero nadie en su sano juicio negará que sin el impacto psicológico del terrorismo muchos españoles habrían votado de otra manera.
 
La masacre de Madrid abandonó a los españoles a una terrible opción, un dilema perverso, un autoengaño psicológico: o seguían al PP en su combate contra el terrorismo o castigaban al PP votando al PSOE. Optaron por la segunda opción, o sea, se rindieron a los objetivos terroristas... ¡España trágica! 
 
Y, sin embargo, hay que mirar hacia el PP. Pues sin ver el mar de fondo, sin analizar algunas contradicciones, que arrastra el PP en el último año no puede comprenderse esta derrota. El PP ha hecho mucho y no ha sabido explicarlo. Ha malbaratado en pocos meses un inmenso capital político. Quizá haya sido la carencia de pedagogía política a la hora de explicar su principal activo el principal error del PP. La construcción democrática de la nación española durante dos legislaturas, que ha sido la base de un Estado nacional fuerte en el mundo occidental, no ha sabido transmitirla a la ciudadanía.
 
Tres aspectos de ese error saltan a la vista: en primer lugar, no han
explicado con contundencia, o sea todo el partido, y grandeza de miras la presencia de España en la guerra de Irak, a pesar de ser una de las decisiones que han apoyado millones de españoles. ¿Por qué los dirigentes del PP han tenido tantos complejos a la hora de explicar nuestra presencia en Irak? En segundo lugar, el PP ha hecho una campaña electoral de perfil bajo y escondiendo al otro gran activo del Gobierno de la nación: Aznar. Tercero, ha gestionado con torpeza la crisis de la matanza de Madrid; es cierto que el asunto no era fácil, pero parecían asustados en todo momento por los críticos del Gobierno y por las algaradas de los enemigos de la democracia. No sé si ello es atribuible a un excesivo celo democrático o a unos gravísimos complejos de inferioridad. 
 
En fin, el PP ha logrado unos éxitos económicos y sociales impresionantes a través de una idea de Estado nacional muy superior a la del PSOE, sin embargo su torpeza política a la hora de explicarla pasará a la historia de la democracia. ¡Trágica España!