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País Vasco

Las inmoralidades de ZP

Nadie en su sano juicio puede pensar que Zapatero pone a Ibarretxe entre la espada y la pared. Nadie con un poco de dignidad moral puede mantener que Zapatero ha traído aire fresco al País Vasco. Nadie con coraje democrático aplaudirá que Zapatero negocie directamente con ETA saltándose todas las reglas políticas y morales del Estado de Derecho. Sin embargo, manchados están los periódicos de los últimos días con este tipo de soflamas ideológicas surgidas al calor del poder y del poderoso. Por tanto, peor, mucho peor, que la actitud de Zapatero en el País Vasco es la posición de sus palmeros. Tratan de ocultar la realidad con un optimismo barato y oportunista. Falso. Pues que la única palabra que recoge la situación política del País Vasco no es otra que desesperación moral y política.
 
El primer responsable de esa circunstancia desesperada es Rodríguez Zapatero, que comenzó responsabilizando a Aznar del acto terrorista del 11-M y, ahora, quiere negociar directamente con ETA una salida para el País Vasco. ¡Cuánta coherencia! La negativa de ZP a ilegalizar el partido de ETA será contada en los manuales de historia como una inmoralidad, una de las más perversas de la ya de por sí nefasta política de este hombre, que contribuyó de modo decisivo a que millones de ciudadanos nos sintiéramos impotentes para vencer al terrorismo con la Ley de Partidos, con los instrumentos de la justicia y con la acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El silencio colaboracionista de su Gobierno, y especialmente de algunos de sus ministros, pasará también a la historia como una forma de usar el derecho para justificar la participación de los terroristas en un proceso democrático.
 
ZP y su gente se han tapado los oídos para eludir el grito ciudadano: ETA tiene que seguir fuera de las instituciones. Sin embargo, ZP ha permitido que el Estado de Derecho, otra vez, haya sido quebrado por el terror. Sus marrullerías, aparte de romper el Pacto Antiterrorista, no tienen otra aspiración ideológica que hacerlo pasar por “príncipe de la paz” en el País Vasco. Detrás de todo esto, sólo hay el afán casi obsesivo de ZP por engañar al ciudadano de que la única alternativa es cambiar paz por territorios. Víctimas del terrorismo, nación, patria, cultura común, ciudadanos perseguidos, etc., no significan nada comparado con esa imagen de un “ZP que habría conseguido” acabar con el terrorismo al precio de la desaparición de la nación española. ¡Y a ese panorama sombrío y trágico, ay, algunos llaman dar en el clavo del País Vasco!
 
A ZP no le interesa, por supuesto, una salida al problema vasco con el PP, tampoco dulcificar y ahormar al PNV, ni formar junto al PNV un Gobierno tripartito a la catalana, ni tampoco quiere provocar una alianza entre PNV y los etarras… Por ninguna de estas soluciones, por buenas que fueran, parece estar interesado ZP, pues, al final, todas ellas le crean problemas en su parcela de poder. Sí, porque a ZP sólo le importa que le dejen tranquilo “gobernando” un trozo de lo que queda de España, aspira a negociar directamente con los pistoleros. Blanco, el segundo de ZP en la escala de mando, ha sido contundente: También negociaremos con el PCTV. En realidad, seamos sinceros, sólo les interesa negociar con ellos, o sea con ETA, porque son los únicos que les crean verdaderos quebraderos de cabeza…Y los únicos que le darían la mayoría en las próximas elecciones. En fin, allá ellos, viene a decir este nuevo populista sin “correajes”, al referirse a los partidos políticos en los territorios vasco y catalán, mientras me dejen tranquilo en Madrid para supervisar las “alevosas” relaciones entre los territorios de algo que llaman España, pero que está muy lejos de ser un sujeto político homologable a la nación portuguesa o alemana.
 
Así las cosas, todo lo que vendrá a partir de ahora, con los constitucionalistas divididos en el País Vasco y triturado el PP en Cataluña, será más engaño, más distracción de los grandes asuntos de la política, y sedación planificada con los medios de PRISA para que el personal no se soliviante. La solución final es inminente, mientras tanto hay que seguir suministrando “pasto” a la sociedad ovina, que los vota y jalea, para que no se percaten de que España apenas es ya sólo un nombre. ¡La nación ha muerto! Pero los aplausos de los palmeros de ZP quieren hacernos olvidar que estamos en un funeral.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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