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Alakrana

Los antisistemas

No lo puedo remediar. El Gobierno me produce asco. Está acabando con lo poco que queda de democracia. No pasa un solo día sin tomar una medida para asaltar el sistema con milimétrica precisión. Su actuación en el caso Alakrana ha sido y es, sin duda alguna, torpe para liberar a los españoles secuestrados, pero ahora intenta salir airoso "movilizándose" ante la sociedad que le exige eficacia y resolución. La utilización manipuladora que el Gobierno ha hecho de los familiares de los pescadores está llena de inmoralidades, pero, sobre todo, es más propia de regímenes populistas que democráticos: primero, se les ha ignorado; segundo, se les ha reprimido; y, tercero, se les ha utilizado como carne de cañón, señuelos, para decirle al resto de los súbditos (a su millones de votantes) que Zapatero es un hombre bueno y, naturalmente, dispuesto a todo por la vida de 36 españoles. La utilización sensiblera de los familiares es de libro estalinista.

La estulticia del Gobierno para resolver el secuestro del barco Alakrna es paralela a su perversidad; en verdad, nadie sabe qué es peor si su desidia para liberar a los marineros o la utilización de las víctimas para ganar votos o, al menos, para salir del trance con las mínimas heridas. El recibimiento de Zapatero a los familiares de los secuestrados, junto al despliegue sensiblero que han hecho del asunto todos sus colaboradores, es propio de regímenes sin mecanismo democráticos. Es de tal magnitud la inmundicia política y moral desplegada por Zapatero en el caso Alakrana que resulta cínico y criminal que alguien mantenga que el proceder de nuestro Gobierno es fiel reflejo de lo social, o peor, de la sociedad española. La política de Zapatero, independientemente de cómo se la juzgue moralmente, nunca será el fiel reflejo de lo social, como dicen los enteradillos de la prensa del régimen, sino la intervención programada para eliminar cualquier propuesta emancipadora que surja del seno de la sociedad civil.

En este secuestro de 36 españoles, el Gobierno no sólo ha dado la espalda a cualquier posible solución surgida de la sociedad, sino que ha hecho lo contrario; además, el valor supremo de la vida, que fue para Zapatero la principal doctrina en la ficticia huelga de hambre del etarra de Juana Chaos, ha sido cambiado por el "dejar pasar" el tiempo, o peor, tratar de negociar con el terrorismo internacional poniendo en riesgo la vida de los pescadores. Este caso, en fin, ha puesto a todos en su lugar... Y, por si esto fuera poco, al final el Gobierno consigue el respaldo de la "fiel oposición". ¡Vale, Rajoy, apúntese otro tanto!

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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