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Periodistas del régimen

Los palmeros del PSOE

Están por todas partes. Los Rectores son los más dóciles. Los intelectuales ya han empezado a trincar. Pegándose siguen por recoger las migajas de los premios y las exposiciones. Y los viajes. Las redacciones de los periódicos y las radios están plagadas de gentes que siguen la consigna: o conmigo o contra mí. O conmigo o tiro en la nuca. El 36 se repite en los decretos y en las columnas de la prensa afecta. A los desafectos ni agua. Se disfrazan de demócratas, pero, seguramente, siguen a pies juntillas las consignas del periódico del régimen. Ocupan casi todos los espacios públicos y jamás osan discutir una medida del Gobierno. Todos como una piña búlgara. Menos aún, se atreven a mirar la realidad. No quieren ver el duro programa que los nacionalistas han impuesto a ZP, que conlleva la desaparición de la política. Matar a la Nación española es el objetivo último de ese programa, que pasa por negar, arrinconar y matar a la oposición, o sea, al PP. Negar la política para después negar la nación es el eje "vertebrador" de la coalición nacional-socialista que desgobierna España.
 
Sin embargo, la negación de ese catón es la consigna que cumplen, con mejor o peor fortuna, los palmeros del poder en todos los medios de comunicación. Este personal simula, actúa y habla como si estuviéramos en una democracia normal, cuando ellos saben, e incluso lo reconocen en privado, que la demencial actuación del Gobierno socialista sólo puede ser tildada de populista y antisistema. A veces, no obstante, se les va la lengua y acaban negándose su pequeña y bochornosa identidad. Son unos botarates hundidos en sus inmundicias parlantes. No saben que es la dignidad. Afirmar directamente lo inexistente los convierte en seres peligrosos. Peores que los poderosos, o los maniobreros electorales, son casi siempre estos desdichados palmeros.
 
La hez de la vida pública se esconde en los tópicos: "hay que respetar las ideas", "yo espero mucho de este hombre joven", o el peor de todos y último en aparecer en la casquería intelectual de este personal, "con ZP regresa la política". Ayer sentí asco al oír esta imbecilidad de un infame trincón del nacional-felipismo. Ayer tenía ganas de vomitar sobre el sinvergüenza "escribidor" que cantó las últimas ejecuciones del franquismo. Ayer tenía ganas de insultar a quienes pagan a este infame para que oculte la realidad. Ha regresado la política a la vida española, dijo ayer un tipo por la radio, porque Zapatero anulará la reforma penal que sanciona la convocatoria de referendos de autodeterminación. ¿Sabrá este sujeto qué es la política? No, porque su desagradable oficio es matarla allí donde comienza a nacer. Su infernal verborrea es mala y, además, ocupa un espacio que podría llegar a ser común. Pero, aún es más odiosa esa manera de mentir, porque desconoce que esa medida que tomó el anterior Gobierno pretendía proteger a millones de ciudadanos en el País Vaso que sólo quieren ser españoles. Lo que para María San Gil, una política con coraje e inteligente, "es un paso atrás" para cientos de seres humanos amenazados por el terrorismo y el plan Ibarreche, para este infame es un regreso de la política. ¡Miserable!