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Día Europeo de la Música

Montera y el día de la música

El verano ya está aquí. Es 21 junio y alguien ha elegido esta fecha para celebrar un “Día Europeo de la Música”. La idea quizá no sea original, pero ha permitido a miles de madrileños escuchar, quizá por primera vez en sus vidas, la interpretación al piano de una sonata de Haydn en la calle Montera, el Himno a Madrid en la Plaza de Oriente, el sonido complejo y brillante de los alumnos de la Escuela de Música Creativa en la Plaza del Dos de Mayo, o un cante de Talegón de Córdoba en la Plaza del Conde de Barajas. Al final, todos los conciertos han terminado interpretando el cuarto movimiento de la sinfonía nº 9, op. 125 de Beethoven, o sea el famoso Himno de la Alegría del divino sordo alemán. Los ciudadanos disfrutaron de lo lindo. Y es que la vida con música es otra cosa.
 
Sacar la música por unas horas de los teatros y los conservatorios es siempre una experiencia atractiva y sugerente. Felicitemos a los organizadores, también el apoyo que da el Ayuntamiento de Madrid a estas iniciativas ciudadanas, pero sobre todo demos las gracias a la Asociación de Vecinos de la calle Montera que ha conseguido, una vez más, una victoria sobre prostitutas, proxenetas y extrañas asociaciones de hetairas. La organización del concierto de Montera fue ejemplar. La exquisita selección de piezas y la entrega de los músicos contribuyeron, sin duda alguna, al disfrute de los vecinos y paseantes de la zona. Felicidades, pues, a esta Asociación de Vecinos que se ha puesto, de verdad, el mundo por Montera, y ha montado un bello concierto con grandes violinistas y pianistas para hacer de la calle un ámbito genuinamente público para vivir con dignidad.
 
Con este concierto, la Asociación de Vecinos de Montera y Adyacentes ha sabido interpretar para aquí y ahora el verdadero sentido de las palabras de Museo: “La educación es imposible sin educación musical”. Ahora, después del éxito de este concierto, sólo cabe esperar que el alcalde de Madrid tome buena nota de la demanda de sus vecinos, o sea, que los siga ayudando para que esa calle sea un lugar de convivencia democrática y no de proxenetas y esclavitud sexual.