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Limitación del poder

Primarias y democracia en el PP

Las primarías no son nada sin autolimitación. Me explico. Cualesquiera que fueran los métodos, las fórmulas o los inventos que ayudasen a corregir el principal defecto del PP, a saber, que sus bases están muy por encima política y moralmente de sus dirigentes, tendrían que ser bien acogidos por quienes aspiran a vivir en sociedades más libres y democráticas. ¿Podrían ser las elecciones primarias, exigidas por algunos militantes del PP, uno de esos mecanismos de apertura democrática de este partido para resolver el problema planteado? Sí y no. En términos abstractos y generales, sin duda alguna, una elección más es una manera de que las bases tengan una capacidad o posibilidad extra para controlar a sus dirigentes.

Pero, en términos concretos y particulares, la cosa no es tan clara; independientemente de que a los actuales dirigentes no les guste la idea de las primarias, entre otros motivos, porque tendrían que empeñarse un poco más en el control de las bases del partido y, por supuesto, trabajar más para persuadir a sus propios compañeros de que ellos tienen ideas y fuerzas superiores a los de un simple militante de base, que nadie crea que unas primarias podría ser el bálsamo de fierabrás para abrir la espita que permitiera a otro candidato competir con Rajoy.

Hoy por hoy, y suponiendo que Rajoy aceptase el procedimiento de las primarias, estoy convencido de que las ganarían los actuales dirigentes. Sencillamente porque controlan todo los resortes y aparatos del partido para ganar cualquier elección. Rajoy y sus gentes también saldrían elegidos con esos procedimientos. Por lo tanto, no es menester argumentar, como ha hecho Pons, que las primarias no están en la cultura del PP y son propias de regímenes presidencialistas, ni tampoco es necesario oponerse diciendo que crean una cultura "política ingobernable de carácter asambleario". El asunto no es, en verdad, si las primarias traen más problemas que soluciones, sino que ese procedimiento, como tantos otros para democratizar la vida de los partidos políticos, no son nada, o peor, son manipulados por las elites dirigentes cuando éstas no se autocontrolan. Éste es el problema.

Nadie, pues, se haga ilusiones con primarías, si previamente Rajoy y sus compañeros no se autolimitan en el ejercicio del poder. Ése es el verdadero motor de toda democracia. Excepto los obstinados "políticos", o sea, los totalitarios que siempre están dispuestos a confundir el gobierno de los hombres por la administración de las cosas, cualquiera sabe que mientras no exista autolimitación en el ejercicio del poder, que es algo más que responsabilidad y menos que una actitud moralista, el sistema democrático no sólo no funciona, sino que se convierte en la coartada de las peores tropelías por parte de los políticos. En fin, quien tiene el poder en un sistema democrático y no se limita a sí mismo en su ejercicio está convirtiendo la democracia en demagogia. Pues en eso estamos, tanto en el PSOE como en el PP la "democracia" sólo es una palabra para tapar las miserias de unos "políticos profesionales" de cuarta fila.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.