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Respuesta a Pedro J.

Rajoy y la AVT

El editor de referencia de la derecha, Pedro J. Ramírez, le aconsejaba el domingo a Rajoy que no participara en la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo para el sábado día 24 de noviembre. El líder de la oposición no puede ser visto de ninguna manera al lado del excelente ciudadano que preside la AVT si quiere ganar las elecciones de marzo. Tiene que esconderse entre quienes culpabilizan a las víctimas y no al terrorista de su muerte o lesión. Es menester que se difumine entre esa gente sin principios y sin alma política, o sea, entre la "basura" de la democracia para que ésta algún día le de su voto.

Por todos los medios posibles es menester para Pedro J. que Rajoy no sea asociado a los cientos de miles de ciudadanos que acompañan en su lucha ciudadana, civil, a los convocantes de esta manifestación; en modo alguno el señor Rajoy debería dejarse querer por las víctimas, que salen al espacio público para que el Gobierno deje de "matar civilmente" a los que se les ha lesionado física y moralmente sólo por ser ciudadanos de España. Nada debería hacer el PP con quienes quieren crear más y mejor democracia. Nada debería de programar el PP con quien nos enseña mecanismos para ser mejores ciudadanos. Nadie debería de asociar el nombre del PP con la AVT, que es la mayor escuela de democracia que ha dado España en los últimos años. La AVT, que es la principal aportación de la democracia española a la europea, a saber, terminar con el terrorismo sin violencia sino con más democracia, tiene que ser "ninguneada", o sea, sometida al ostracismo de los antiguos gobiernos despóticos.

No seré yo quien conteste esas recomendaciones de Pedro J. Ramírez a Rajoy, porque carecen de peso argumentativo y razonamiento táctico para entablar una discusión sensata. Tampoco creo que haya en esa recomendación astucia electoralista para captar votos entre los españoles que carecen de ideas y creencias. Desconozco las intenciones de Pedro J. y, además, no me interesa nada descubrirlas. Quizá haya intereses de mercadotecnia, pero eso no son asuntos tampoco de mi incumbencia. Mi deber es sólo discutir razones y nada más, pero en la columna citada no hallo ninguna. La apelación al ejemplo Sarkozy es, sencillamente, absurdo. El francés ganó las elecciones precisamente porque defendía principios por encima de tácticas e intereses inconfesables.

Por lo tanto, si el líder del PP le hiciera caso a Pedro J. Ramírez estaría cometiendo varios errores democráticos. Antes de nada, mostraría su carencia de independencia respecto a los opiniones de un editor que, lejos de mostrar continuidades y coherencias respecto a las víctimas del terrorismo, exhibe contradicciones exageradas –que algunos llaman pluralidad– en su línea editorial, informativa y de opinión política, entre otras dejarme escribir a mí en su edición de Andalucía, que apoyo sin ninguna objeción la lucha democrática de la AVT para que el Gobierno deje de negociar una "paz de cementerio" con ETA que excluye a las víctimas.

Es menester, pues, que Rajoy asista a la manifestación; si no mostraría un seguidismo del diario El Mundo, y especialmente de su director, que éste no se merece, entre otras razones, porque ha defendido todos y cada uno de los proyectos de Zapatero, según reconocía en su artículo, contra millones de ciudadanos, generalmente votantes del PP pero también del PSOE, que consideran que las leyes de este Gobierno atentan gravemente contra las libertades individuales de millones de españoles, por ejemplo, las leyes dedicadas a los matrimonios homosexuales y a la educación para la ciudadanía. Son leyes que suprimen libertades de carácter moderno y subjetivo. ¿O es que acaso querer educar a nuestros hijos como mejor nos parezca, sin perjudicar a los otros, en materia política o religiosa, no es una libertad individual y moderna? ¿O acaso quieren Zapatero y Pedro J. que nuestro derecho subjetivo y moderno, nuestra libertad a educar a nuestros hijos, tenemos que cederlo al Gobierno para que se haga cargo de las futuras generaciones para moldearlas a su gusto?

Si es eso lo que quiere Pedro J. Ramírez, que la libertad de los modernos desaparezca por la "libertad" impositiva de los antiguos, entonces sepa que la única institución que se opone con contundencia y decisión a su proyecto y el de Zapatero es la Iglesia. Sí, sí, amigo, la Iglesia es la única institución moderna, por encima de nuestro periódico y de nuestra oposición, que defiende las libertades subjetivas de los modernos. Lo otro, la educación entregada para uso y abuso del Gobierno, se llama en el mejor de los casos "adoctrinamiento antiguo" o algo peor, dirigismo totalitario. Eso es lo que contienen todas las leyes de Zapatero y que Pedro J. defiende sin apenas objeciones dignas de ser resaltadas. Esas leyes, sí, son tan peligrosas para la democracia como el Estatuto de Cataluña. Cuando quiera lo discutimos.

En fin, según las razones expuestas, haría bien Rajoy, por un lado, asistiendo a la manifestación de la AVT, porque esta asociación nos enseña a defender nuestras libertades individuales desarrollando las políticas, o sea, el marco democrático; y, por otro lado, Rajoy debería prestar más atención a la Iglesia católica en la defensa de las libertades individuales, especialmente la de educación, porque es la principal institución clásica en España genuinamente liberal, o sea, que defiende las libertades individuales recogidas en la Constitución. Vale.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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