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Referéndum del Estatuto

Respuesta ciudadana

¡Viva España! ¡Viva la nación democrática! ¡Viva la ciudadanía! He ahí tres exclamaciones vivificadoras: la síntesis del referéndum sobre el Estatuto de Cataluña. La idea de España, de nación española, ha ganado. El resto es retórica. Vamos a ella. El referéndum ha sido un fracaso estrepitoso de la clase política española, que lleva años dando la espalda a la ciudadanía. Una debacle. La referencia política fundamental de Zapatero ha fracasado. Mucho tiempo lleva secuestrada la voluntad política de los ciudadanos catalanes, pero la respuesta ha sido inequívoca. La abstención es todo. Poco importa que la presentación de los datos de participación haya sido opaca. Tampoco interesan las mentiras de las primeras declaraciones de la elite política. El escándalo es de tal magnitud que deslegitima al sistema político. Los índices de participación son tan pobres que no sólo ponen en cuestión al nacionalismo catalán, sino al “conductor” de los nacionalismos separatistas, Zapatero.

La desconexión entre la clase política y la ciudadanía es total. La abstención sumada al “no” son demoledores. Mil interpretaciones pueden hacerse. Voto de castigo. Vale. Voto de desprecio. Vale. Voto contra un régimen político opaco. Vale. Un asunto es preciso, claro y distinto: la clase política española está muy por detrás de la ciudadanía. Los ciudadanos españoles residentes en Cataluña quieren seguir siendo españoles. Esto no podrán ocultarlo. La clase política catalana ha quedado deslegitimada. Es en su conjunto impresentable. Respecto a los medios de comunicación catalanes la cosa no puede ser más contundente: han estado engañando a la opinión pública. En términos personales, la cosa es clara: todo lo que toca Zapatero es un fracaso. Este hombre es el problema de España. Si alguien tuviera alguna duda, repase lo sucedido en Cataluña. Quería comenzar la destrucción de España con la aprobación de un Estatuto separatista, pero la ciudadanía le ha hecho, con perdón, un corte de mangas.

La abstención, en fin, sólo tiene una traducción: lárguense, señores. Zapatero, lárguese. Punto. Maragall, lárguese. Punto. Más, lárguese. Punto. Carod, lárguese. Punto. Piqué, lárguese. El régimen político catalán  ha quedado deslegitimado. Cataluña, la nación catalana, es una mentira sin España. La democracia de los ciudadanos, definitivamente, ha ganado.

Si con estos “datos”, por decir algo, el PP no da el salto democrático, la regeneración del sistema político, entonces prepárense para lo peor, o sea, deserción cívica y cinismo político. Al fondo: enfrentamiento civil.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.