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Pacto

Retorno a la educación

El PP ha sido claro y contundente: No hay pacto de Estado educativo con el Gobierno, porque los socialistas no creen en la educación. ¡Qué alivio! Por fin el PP responde al Gobierno sin titubeos: mientras los socialistas no manifiesten una voluntad de supresión de la LOGSE, una de las peores leyes de educación de la historia de España, no hay nada serio que pactar. En realidad, el PP no tenía nada que negociar con los socialistas, salvo la desaparición de esa ley, que ha reducido la educación a mera socialización y la pedagogía a dictadura del pedagogismo.

Los socialistas nunca han creído en la educación. Hablan de educación "en" valores y cosas así, pero nunca han reconocido el valor de la educación. La "educación" es para Zapatero un asunto sólo y exclusivamente para manipular, para adocenar y amaestrar a los individuos. ¿Qué otra cosa podría esperarse de quien está falsificando la historia de España, negando las tradiciones e imponiendo a todas horas empezar de cero como los monos? La "educación" para los socialistas es un instrumento más, como el PER o los sindicatos, para que nos arrastremos por los lodos de la realidad. La educación para esta gente nunca se plantea para superar las perversidades del presente sino para adaptarnos a ellas.

La "educación" para pasar el rato, para la diversión permanente, no es sino una vulgar tapadera de los chuscos fines del Gobierno, por ejemplo, encubrir el paro. Mientras que no aparezcan socialistas decentes que reconozcan que es menester acabar con la LOGSE, sencillamente, porque está matando la educación, nadie debería hablar con el Gobierno. Por lo tanto, y aunque cada vez sea más necesario un pacto de todos los agentes políticos y educativos por la educación, alegrémonos de que el PP haya roto cualquier posible contrato con el Gobierno hasta que éste no reconozca que la educación no es para adaptarse a las miserias que esa ley ha creado.

La educación que no es, como he repetido mil veces, una voluntad o un designio para hallar un estado mejor de la humanidad no merece la pena. El "educador" que no tiene otro objetivo que adaptar y someter al educando al mundo actual, por corrompido que éste sea, puede fácilmente transformarse en corruptor. Kant tenía razón: la educación que no es para mejorar es rutina. O sea, no se trata de lamentarse de la muerte de los fines educativos, sino de aceptar que la educación es una finalidad en sí misma para la emancipación de la humanidad. He ahí la diferencia radical entre el PSOE y el PP.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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