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Contra los sorayos

Sentido de la manifestación

Tengo la sensación de que un sector de dirigentes del PP no ha entendido aún que está en un gran partido democrático de masas. Debería aprender, sí, que un partido de masas sigue siendo el instrumento esencial de integración democrática. Aparte de su trabajo en las instituciones, el partido tiene que ofrecer sistemáticamente no sólo a sus militantes sino a cada ciudadano la posibilidad de sentirse protagonista de la vida pública a través de la participación política, especialmente en actos como una manifestación política. No obstante, tengo que reconocer que la convocatoria hecha por Rajoy para que la ciudadanía salga a la calle para protestar contra el Gobierno de Zapatero suaviza, sin duda alguna, mi crítica opinión sobre la cúpula del PP, aunque no me callaré un par de objeciones referidas al modo de presentar la convocatoria del sábado.

Rajoy, después de tres años, parece haberse percatado de que está al frente de un gran partido de masas. Ha logrado convocar un gran acto político para que participen en lo común, en la calle, millones de ciudadanos que quieren seguir siendo españoles. ¡Nunca es tarde si la dicha llega! Al fin millones de individuos se han sentido oídos y, sobre todo, respetados por sus dirigentes políticos. Son seres humanos que saben que sólo en lo público el individuo es auténticamente humano. Saben la importancia que tiene la política para definir la genuina existencia. Pero, en honor a la verdad, aún hay algunos "políticos profesionales" del PP, así como periodistas políticos, que no están convencidos plenamente de la plausibilidad de esta manifestación. Esos agentes de socialización política antes parecen añorar partidos políticos clásicos del siglo XIX, al modo de los partidos de notables, que potenciar las virtudes de la diligencia, la abnegación y la responsabilidad de los "funcionarios" de los partidos democráticos de masas, que deberían estar siempre dispuestos a satisfacer las demandas de los ciudadanos para participar en política.

Creo que son esos personajes, dicho con todos mis respetos, los principales causantes de convertir al PP en un organismo de centro, pasivo e inmovilista al margen de cualquier actividad de mediación, iniciación democrática e instigación crítica al Gobierno reaccionario de los socialistas. Tiendo a pensar, como vengo argumentando hace bastante tiempo, que los dirigentes políticos del PP no están aún a la altura democrática de sus votantes, pero, por fortuna, esos mismos ciudadanos persistirán en votar a los candidatos del PP, porque prefieren una democracia de ciudadanos, capaz de dirigir a sus "elites", que no una dictadura de partido al modo socialista. Los dirigentes del PP son, por supuesto, hombres demócratas, incluso muy bien preparados en asuntos técnicos. Tipos honrados y llenos de buenas intenciones, pero lentos a la hora de crear grandes estrategias políticas para combatir a un partido "cógelo-todo" de tendencias totalitarias como es el PSOE, que ha demostrado sobradamente que está presto a terminar con la nación con tal de que los independentistas y extremistas de izquierda le dejen un trozo de poder.

En efecto, mientras que el principal partido que sustenta al Gobierno, el PSOE, toma la calle, ocupa el espacio público sin complejos "democráticos" y siempre acompañado del bloque de partidos antisistema, extremistas de izquierdas, comunistas verdes, independentistas e, incluso, recogiendo toda la basura lumpen y de conductas desviadas de la sociedad, el PP presenta sus convocatorias de modo timorato y políticamente correcto como haciéndose perdonar la existencia. Es incomprensible este complejo de inferioridad. De este modo, el PP no sólo no pone en evidencia que se enfrenta a un partido de extrema izquierda y totalitario, lleno de arribistas e "intelectuales" sin inteligencia ni coraje moral, sino que quiere hacerse perdonar la vida por el PSOE diciendo que convoca a la manifestación a gentes "sensatas".

Por Dios, señor Rajoy, no descienda a esos niveles. Elévese un poquito, adórnese, porque es usted el máximo representante del sentir común de millones de seres humanos, de millones de españoles, contra el político más nefasto que ha dado España en los últimos treinta años. Por favor, señor Rajoy, esas exquisiteces déjelas para otras cosas y céntrese en lo determinante: exhiba su musculatura política sin complejos frente a una formación política de extrema izquierda y antidemocrática, que sitúa la razón de partido por encima de la razón de Estado y al margen de la nación.

Ningún partido como el PP, que ha estado en el Gobierno y que ha demostrado universalmente su comportamiento genuinamente democrático, puede dejarse soliviantar con las mentiras y calumnias, en definitiva, con la feroz demonización que el PSOE hace de la fuerza política más democrática de la historia reciente de España. Pase, pues, el PP de esas calumnias y no se deje asustar por descerebrados publicistas, menos por "intelectuales" que antes que pensar, que comprometerse con la verdad, se suman al coro demonizador del PP. Es inimaginable, en cualquier otro país de Europa, que un dirigente que representa a la mitad del electorado de la nación pueda plantearse las bobadas del PSOE sobre "la extrema derecha".

En fin, convocar una manifestación a favor de la libertad y la nación española y, a la vez, apelar a la "sensatez" de los manifestantes me parece, sencillamente, no comprender qué es la gran política: pensamiento y acción. En todo caso, espero que los dirigentes del PP no se molesten porque yo, que tengo rasgos insensatos como cualquier decente mortal, me manifieste el sábado cogido del brazo de algún centrista, o sea, de algún ambiguo inmovilista. Reconozco sin sonrojo que no me importa manifestarme con tipos extraños, llenos de "sensatez" y aplatanamiento mental, con tal de que defiendan la libertad y la nación española.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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