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Zapatero tras el 30-D

Sin Gobierno y sin Nación

Los sondeos de opinión son contundentes contra el Gobierno: no hay que pactar con el terror sino derrotarlo. ¿Prestará alguna atención Zapatero a esos datos? ¿Qué necesita el Gobierno para volver al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo? ¿Tiene fuerza este Gobierno para volver a ese pacto contra el crimen organizado para matar a la nación? ¿Conseguirá el Gobierno desprenderse de las hipotecas contraídas con ETA y los nacionalismos secesionistas? Pronto, muy pronto, podrán contestarse estas preguntas con precisión racional, con argumentos y matizaciones pertinentes al devenir de un proceso político cada vez más dramático y descorazonador para cualquiera que sea sensible a la terrible brecha existente entre un Gobierno, que engaña y miente, y unos gobernados, que asisten perplejos al desmoronamiento de los pilares del Estado-nación.

Las manifestaciones contra el atentado de Barajas –las de verdad y no el sucedáneo que preparan los funcionarios de los llamados "sindicatos de clase"–, los sondeos de opinión pública, el sentido común de quienes no se dejan llevar por la cólera del español sentado, el sentir nacional de la mayoría de los españoles, las palabras del Rey el día de la Pascua Militar, la reacción crítica de los medios de comunicación internacionales contra la carencia de "nervio", por decirlo suavemente, de Zapatero contra ETA, la autocrítica del periódico El País sobre la plausibilidad política de un "pacto" con los terroristas, que ellos mismos llevan propiciando desde hace años, y otras muchas expresiones contra el llamado "proceso de paz" del Gobierno de Zapatero no serán, por desgracia, suficientes para que la izquierda en general, y el PSOE en particular, rectifiquen su entreguismo al nacionalismo.

¿Creen ustedes que este diagnóstico es apocalíptico? No, no, es muy realista. La situación de la nación no está en peligro. La nación está muerta, porque el Gobierno, puesto por la izquierda y el nacionalismo, que tenía que defenderla renunció nada más llegar al poder a su principal cometido: conservar y hacer crecer la nación para las próximas generaciones. En este contexto hay que comprender su negociación y entrega política a los criminales de ETA. Sin Gobierno que defienda la nación y con los nacionalistas manejando los últimos resortes del Estado, preparémonos para lo peor. ¡Cómo estará la cosa que hasta El País ha dicho que esto es insostenible!

Hablar, pues, de crisis de gobierno cuando éste no existe es algo bastante optimista. La situación es mucho más trágica para quienes aún se sienten españoles, a saber, no existe el Gobierno de la nación sino de los nacionalistas. Por eso, precisamente, Zapatero no volverá al pacto contra el terrorismo. No puede. Él no gobierna. Es rehén del nacionalismo y el terrorismo. He ahí el "mejor" resultado al que podría aspirar un "Gobierno" como el de Zapatero que no tenía otro objetivo que matar a la nación. Esto que era algo casi inédito en la historia reciente de España, y que algunos venimos denunciando hace tiempo, lo ha puesto en evidencia el atentado terrorista de Barajas.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.