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Sin Gobierno y sin oposición

Excepto entregar la nación, España, a los separatistas para que la rematen, o sea vuelvan a matar, a Rodríguez Zapatero no se le conoce ninguna idea, convicción o doctrina. A este hombre todo le vale para mantenerse en el poder. Su máxima estrategia es decir sí a todos los nacionalistas para mantenerse en la poltrona. Su táctica es el engaño clásico, aunque a veces logra balbucear una patraña ideológica. La palabrería (talante, alianza de civilizaciones, ciudadanía, paz y otras similares), las mentiras (hoy dice una cosa y mañana la contraria), en fin, la salvaje ideología de los socialistas sólo tiene un objetivo ocultar su incapacidad para gobernar. ¡Otra cosa es, ay, mandar! Nadie en España mejor que esta gente para manipular y mantenerse en el poder. Hasta la Oposición, los del PP, parecen comer en su mano.
 
Más que Oposición, compuesta de políticos valientes e inteligentes dispuestos a mostrar a la ciudadanía las barbaridades de este Gobierno, parece que estamos ante un grupito de “expertos” en vacuidades y parlamentarismo de cartón piedra. Tanto es así que ya hay gente lanzando hipótesis, que en política sirven para enmascarar la realidad, acerca de que Zapatero no está quemado y Rajoy está fuera de juego. No comparto el diagnóstico sobre el primero, pero, desde luego, me parece que la Oposición dista mucho de hacer genuina política. Está lejos de conectar con sus millones de electores, de relacionarse con intelectuales y juristas qué tengan algo que decir sobre la desaparición de España, y, sobre todo, parece que no saben hacer política más allá del Parlamento y otras pocas instituciones. El PP parece qué no ha captado aún qué es el espacio público político y la sociedad civil. A veces, y le digo con dolor, más parece un partido del XIX que una fuerza política moderna del XXI.
 
Oigo, por ejemplo, a un tal Elorriaga, dirigente importante del PP, hablar en la COPE con tal “arrobamiento” de la mayoría parlamentaria del PSOE, que me dan ganas de llamarlo para aconsejarle que se dedique a otros menesteres. La política, especialmente la española, no es cosa para este buen hombre. Seguramente, Elorriaga es un magnífico padre de familia, pero no creo que esté hecho para hacer oposición política. Su tono mesurado y desdramatizador de la horrible situación que vivimos los españoles, al menos de los ciudadanos españoles que somos conscientes de que, además, de matarnos el 11-M, nos han robado la cartera, le vendría muy bien al PSOE. Por lo tanto, amigo, le aconsejo que fiche por el otro equipo... Este buen hombre del PP, llamado Elorriaga, cuando alguien le planteó en la citada tertulia que dijera, o hiciera algo, sobre las relaciones del dirigente del PSOE, Fernando Huarte, con el terrorista Benesmail, considerado el lugarteniente del presunto máximo responsable del 11-M, a la par que estaba vinculado al Centro Nacional de Inteligencia como espía, sólo alcanzó a decir, después de muchos circunloquios, que “las cosas son como son” y que el PSOE tiene la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.
 
Daba pena oírle y, además, parecía que nos invitaba a la resignación, como si nada pudiera hacerse. ¡Pues, no, señor Elorriaga, no acepto su tono resignado! Y le digo que es falso, de toda falsedad, que el PSOE tenga mayoría absoluta. No ha obtenido mayoría absoluta en las elecciones del 14-M, sino que conforma una mayoría absoluta con otros grupos políticos, los nacionalistas, que sólo desean la desaparición de España. Bastaría con que usted, y sus correligionarios, explicasen bien este asunto a los españoles para que recobraran la reputación, que han perdido ya en este año de débil oposición, por llamarle algo.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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