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Ingreso en la UE

Turquía no cabe en la UE

Me gustaría construir una utopía para alojar a Turquía en Europa, pero no consigo diseñar el camino que pudiera permitir a la nación turca ser miembro de la Unión Europea. Los materiales que pudiéramos hallar en el ámbito de la geografía, la cultura, la economía y la política no son lo suficientemente nobles para construir esa vía que pudiera permitir a Europa alojar sin dificultades a Turquía.
 
Es cierto que algunas "condiciones previas", por ejemplo, desaparición de la pena de muerte, han sido satisfechas por el Gobierno turco para seguir negociando su entrada en la UE, pero no parece que sean suficientes para tomarnos en serio su incorporación real que, en el mejor de los casos, terminaría en el año 2014. Gobierno islamista, una renta per capita un 25% de la media europea, más de 71 millones de habitantes, política de regateo y engaño con Occidente en política internacional, una sociedad ajena las tradiciones europeas, y que el 97 % de la masa continental de Turquía se encuentre en Asia, son motivos más que sobrados para rechazar el ingreso este país musulmán en la Unión Europea.
 
¿Por qué entonces los burócratas europeos dan tanta prioridad a esta negociación con Turquía? Sólo hay dos respuestas concluyentes. La primera es de carácter económico. Las grandes multinacionales europeas, casi todas ellas instaladas en Turquía, condicionan y marcan los tiempos de esta negociación. Aunque tiene enjundia esta respuesta, no me la acabo de creer. La segunda es de carácter moral. La UE ha abandonado sus principios o, peor todavía, tiene miedo de ser devorada por el islamismo y quiere negociar su final. Parece que la "utopía" fantasmagórica de una Europa común para cristianos y musulmanes ha fracasado. El cosmopolitismo europeo puede morir sin haber hallado una patria común para todos los europeos. La desaparición de la idea de civilización cristiana de la próxima Constitución europea puede resultar más costosa de lo que piensan los tecnócratas europeos. En este punto nadie en su sano juicio puede dejar de reconocer el fracaso de la modernidad positivista y tecnocrática. Olvidó la idea de universalidad de la cultura grecorromana y católica sin conseguir desarrollar una idea de similar enjundia.
 
Por lo tanto, me opongo a la incorporación de Turquía a Europa no tanto porque la civilización turca no haga suyos los principios de libertad e igualdad de Europa, sino porque ésta duda de su preparación para mostrar el camino de la liberación de los pueblos subyugados por un Estado autoritario, una religión incapaz de crear libertad religiosa y una justicia dependiente del poderoso.