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Encuentro ZP-Rajoy

Una entrevista educada

Aunque resulta difícil desmarcarse del lenguaje oficial impuesto por Zapatero sobre el fin de la banda terrorista ETA, Rajoy ha estado firme en sus exigencias. Los gestos, por el contrario, de Zapatero son preocupantes. Sus palabras, en mi opinión, no correspondían con los hechos, con el plan trazado por el Gobierno con los terroristas y nacionalistas. En la rueda de prensa he notado a Zapatero tenso, molesto y no conforme con lo ocurrido dentro. En otras palabras, el PP lo tiene difícil, pero el PSOE parece estar preso de algunos compromisos inconfesables. Más aún, el Gobierno comienza a dudar de los beneficios electorales que pueda extraer por haber favorecido el proceso de paz que le impone ETA.

Nada es, pues, lo que parece. Para empezar, y frente a las fanfarrias oficiales, el mejor momento del Gobierno ya ha pasado. Sí, sí, la euforia nunca ha existido en la sociedad española. El PP podría haberlo adivinado ya. De los aplausos enlatados, como en las malas comedias de humor, empiezan a estar hartos los ciudadanos. Así las cosas, Rajoy debe prestar toda la colaboración posible a Zapatero para acabar con ETA, pero con luz y taquígrafos en el Congreso. Y pasar, rápidamente, a otro asunto. Indicarlo expresamente será su tarea política. Es necesario no encasillarse en el rollo de la paz de los etarras y nacionalistas.

Porque los procedimientos son claves en democracia, Rajoy debería mostrarse inflexible ante la delicuescencia y la falta de claridad de Zapatero. En este punto el encuentro no ha podido ser más decepcionante. Fuera de las buenas maneras, la entrevista entre Rajoy y Zapatero no parece que pueda desembocar en acuerdos firmes y serios. Ningún papel han firmado y ningún compromiso han contraído, excepto prometer un nuevo encuentro para seguir hablando no se sabe muy bien sobre qué asuntos. Todo es demasiado forzado. Tanto los piropos del PSOE al PP como la escenificación del encuentro parecían de política ficción. Carnaza para las televisiones. Es urgente para Rajoy tomar alguna iniciativa y, por supuesto, intentar hacer lo contrario de la "vacuidad" ofrecida por Zapatero para acabar con el terrorismo.

La realidad, sin embargo, supera el disimulo. Algo, pues, hemos podido extraer de la rueda de prensa posterior al encuentro: mientras que Zapatero vendía humo, Rajoy ha hecho peticiones firmes al Presidente del Gobierno para acabar con ETA. Zapatero ha contestado con estilo indolente y remiso, que, por un lado, es necesario insistir en los contactos entre PP y PSOE a través únicamente de sus líderes; pero, por otro lado, hay que ampliar a todas las fuerzas políticas la participación en el proceso de "paz" de cementerio impuesto por ETA, quien ha dejado claro que negocia –no debería olvidarse este pequeño asunto– porque no está acabada. Es como si Zapatero quisiese enmarañar el "proceso" para que la oposición no pueda controlar las cesiones de Zapatero a los etarras.

En fin, si Zapatero no está dispuesto a convocar la comisión de seguimiento del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, base principal para acabar con el terrorismo sin hacer concesiones políticas, entonces la respuesta de Rajoy no debería demorarse demasiado.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.