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Ecologismo

El capitalismo es bueno para el medio ambiente

El interés por preservar y cuidar los recursos naturales, el paisaje y el ambiente limpio aparece, crece y se desarrolla con rapidez según mejora el ingreso y el nivel de vida de la gente. Cuando ésta es pobre y se encuentra a niveles de subsistencia, con hambrunas y variadas insatisfacciones, no aprecia la calidad del medio ambiente. Éste es una especie de bien superior, que se desea mucho más en la medida en que mejora el nivel de ingreso. Los pobres están más preocupados de sobrevivir, recolectar y aun depredar para alimentar a los hijos, antes que pasar frío contemplando el bosque nativo.

Por lo tanto, si usted está verdaderamente interesado en el cuidado del medio ambiente, lo primero es velar por un rápido desarrollo productivo, que aumente los ingresos de los pobres y los haga incorporar en su demanda este bien superior medioambiental. Así que no les crea más a los ecologistas fanáticos y "progresistas" que aparecen a cada rato saboteando procesos productivos, la inversión y la incorporación de nuevos recursos naturales, bosques, islas y demás que aumentan el empleo e ingreso de los pobres. Es precisamente ese mejor nivel de vida el que llevará a las personas a valorar el medio ambiente, la limpieza y la mejor calidad de vida, algo que no se puede exigir a quienes viven en niveles de subsistencia, con hijos hambrientos.

Ahora bien, ¿bajo qué modalidad de organización económica, social y política los pueblos han logrado aumentar su ingreso y nivel de vida, de manera indefinida y, como resultado de ello, la calidad del medio ambiente? Obviamente, con el capitalismo liberal, abierto y competitivo, basado en el respeto de los derechos personales, comenzando por el de propiedad.

¿No se han dado cuenta de que, de los lugares con amplias poblaciones, los ambientes más limpios y de mayor belleza se dan en Norteamérica, Europa Occidental, Oceanía y algo en América Latina y el Asia que comenzó a crecer?

¿No ha leído respecto de la mugre masiva de las ciudades, ríos, lagos, casas, hoteles, campo y calles en los países y ciudades que fueron o son comunistas? En esto del cuidado y limpieza del medio ambiente –así como antes con las tasas de inversión y el nivel de desarrollo–, los socialistas siempre critican con desparpajo los fallos del capitalismo, pero nunca han reconocido nada de su reiterado fracaso, que insisten en vendernos.

Las fórmulas de planificación central no sirven, así como tampoco las clásicas recetas de legislarlo todo y colocar reglamentos e inspectores caros e inútiles, que sólo dificultan el desarrollo, en especial entre los grupos medios y populares.

¿Cuánto más creceríamos si se hiciera una ley ambiental más liberal, con sistemas de seguros y arbitrajes expeditos? ¿Y cuánto mejoraría el medio ambiente con el aumento de los ingresos de los más pobres, lo que automáticamente los sacaría de la depredación? ¿Y cuánto más si extendiéramos la propiedad privada? ¿Cuántos ingresos, empleos e inversión hemos perdido con una legislación ambiental inadecuada?

© AIPE
 
Álvaro Bardón es Profesor de economía en la Universidad Finis Terrae, fue presidente del Banco Central de Chile