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La lengua viva

Interpretaciones de algunas frases hechas

Isidoro Sánchez Torres (Toledo) matiza su opinión anterior sobre el sentido de la expresión "de marca mayor". No es una marca comercial de papel. "Se trata sencillamente de un subtipo de papel dentro de la categoría conocida como papel de tina o de mano, consistente en un papel de hilo elaborado en molde pliego a pliego. Dentro de esta clase se distingue entre papel de marquilla, de marca y de marca mayor, siendo este último el de mayor tamaño, empleado ordinariamente para libros grandes y mapas". Excelente información.

M. Gutiérrez se refiere al refrán "a falta de pan, buenas son tortas" y dice: "En mi opinión, tanto en México como en España, el dicho se refiere a las tortas de maíz y no a las hogazas ni a los chuscos". Tengo mis dudas. El refrán aparece en el Vocabulario de Gonzalo Correas, más o menos contemporáneo del Quijote. No creo que en ese tiempo fueran conocidas en España las tortillas de maíz. En cambio, en la Edad Media ya se conocían en España las tortas (por el retorcimiento de la masa), un pan delgado de poca calidad. Muchas veces se cocía en el rescoldo del hogar. Un resto de ese condumio puede ser la masa que sirve de base al gazpacho manchego. El Refranero de Martínez Kleiser recoge este otro refrán: "De harina mala, malas tortas se sacan".

Claudio Verdú anda persiguiendo incansablemente el origen de la frase "ladran, luego cabalgamos". En su día nos dijo que figura en una novela de Ricardo León, Cristo en los infiernos (1941). El novelista pone esa expresión en boca de Manuel Azaña. Pero don Claudio ha seguido con sus pesquisas y ha encontrado una referencia anterior. Se localiza en el artículo necrológico sobre Rubén Darío que escribió Nilo María Fabra en 1916, publicado en El Imperial (6 de febrero de 1916, aniversario de la muerte del nicaragüense y día de San Amando). En ese obituario se cuenta que Rubén Darío, cada vez que se encontraba con una injuria, decía: "Ladran, señal de que cabalgamos". Hay que felicitar a don Claudio por su constancia investigadora. Añado que la idea de indiferencia a los ladridos del perro se traduce muy bien en esta coplilla de Juan Eugenio Hartzenbusch (fallecido en 1880):

¿Por qué ladran a la Luna
–le dijo el gallo al mastín–
cuando ella su órbita corre
sin hacer caso de ti?

José Antonio Martínez Pons se lamenta de que haya desaparecido en gran medida la mención a Dios en muchas frases hechas. Por eso "me alegra que mi frutero, gitano evangélico, se despida siempre con un que Dios les bendiga mucho". Cierto es lo que sostiene don José Antonio. Incluso el "adiós" (= quede usted con Dios) está siendo sustituido por el "hasta luego" o incluso el "chao" o el "venga". Pero el nombre de Dios aparece en docenas de expresiones coloquiales. Anoto algunas: "Alabado sea Dios, a la buena de Dios, armarse la de Dios es Cristo, como Dios, como hay Dios, costar Dios y ayuda, Dios los cría..., Dios me libre, Dios nos coja confesados, Dios te oiga, estar de Dios, que Dios reparta suerte, que sea lo que Dios quiera, que venga Dios y lo vea, venir Dios a ver", etc. Con la palabra Cristo se forman otras tantas frases hechas. Aunque lo parezcan, no suelen ser irreverentes.

Pedro M. Araúz (Manzanares de la Mancha) me explica que lo de "repartir estopa" tiene un origen muy sencillo; en la práctica artillera, se denomina estopín a "los artificios de iniciación, destinados a dar fuego a la carga". Así pues, "repartir estopa" equivaldría a prepararse para el fuego artillero. Me parece un étimo interesante.

Javier Alvear es todavía más técnico y expresivo. Su impresión es que, desde el siglo XVIII, "repartir estopa" significa "arrear cañonazos, bombardear, joder al enemigo". Especifica:

Las piezas de artillería de avancarga llevaban, entre el paquete de pólvora y el proyectil, un grumo de fieltro o cáñamo. El conjunto de disparo: o sea, pólvora, fieltro o cáñamo (estopa) y bala o bomba, era comprimido mediante una baqueta en cuyo extremo se situaba un "paquete" de tiras de fieltro o cáñamo (otra vez estopa). Se colocaba la mecha (cordón), se le aplicaba el mechero (encendedor) y (a mi juicio, con excelente criterio) a tomar por el culo el hereje, el gabacho, o el que se pusiera a tiro.

Jean Desvars (Asunción, Paraguay) sospecha que la expresión "repartir estopa" procede de los carpinteros de ribera, los que construían embarcaciones artesanalmente. El forro de la embarcación se rellenaba "a golpes de estopa".

Ignacio Frías me proporciona una riquísima variedad de formas de pedir un café en un establecimiento hostelero:

  • Solo.
  • Manchado (una, dos o tres gotas de leche).
  • Cortado (una nube láctea).
  • Con leche (un tercio de café y dos de leche).
  • Descafeinado; a su vez, de máquina o de sobre.
  • Las combinaciones con leche pueden ser con leche entera, semidesnatada o desnatada; por su temperatura puede ser caliente, templada, del tiempo (natural en Barcelona) o fría.
  • Cualquier combinación puede ir en vaso o en taza (pequeña o de desayuno).

Añado que la lista tampoco es completa. Cabe solicitar un café americano (café muy diluido), un capuchino (café con nata), un blanco y negro (café con helado) o un carajillo (café con algún licor). Cabe pedir, asimismo, un café irlandés (con whisky), un café con hielo y sustituir la leche y el azúcar por la leche condensada. Sospecho que hay todavía más formas de pedir un café. Espero la información al respecto.

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