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La lengua no es solo un vehículo racional de comunicación. A través de la lengua expresamos emociones, nos entusiasmamos, insultamos. El insulto verbal puede ser un desahogo, un sustitutivo de la violencia física, o puede incitar a esa represalia del daño al cuerpo del contrincante. Al llegar a los tribunales los insultos se convierten en injurias. La injuria es una extraña supervivencia de un delito de intención. El injuriado puede considerar que se siente herido en su honor, por difícil que sea estimar ese daño. Todo se basa en la presunción de que las palabras hierren. Subsiste una extraña creencia mágica en que, pronunciada una palabra, la realidad se altera en la misma proporción. Se puede llegar al absurdo de que una persona se puede sentir ofendida porque ha recibido un insulto, pero al informar sobre esa acción y tener que repetir el dicterio, entonces ya no hay daño.
Un reciente caso de injurias ante los tribunales destapa la incongruencia de ese delito en la época de la libertad de expresión. El periódico ABC se querella contra Federico Jiménez Losantos porque el famoso periodista de la COPE comenta con ironía y sarcasmo el papel político del Gobierno. El magistrado Alberto Arribas de un Juzgado Mercantil ordena al demandado que "se abstenga provisionalmente" de utilizar en la COPE (nada se dice "fuera de la COPE") determinados términos referidos al ABC o a su director. Al mismo tiempo, el magistrado permite que se puedan utilizar otros términos, hay que entender, por tanto, que no son injuriosos. La decisión judicial prueba el carácter arbitrario que puede tener el insulto. Más todavía porque siempre se puede repetir en la radio o en otros medios la lista de atributos injuriosos. Por ejemplo, no se debe decir de ABC o de su director: "incompetente, ridículo, falso, fariseo o zote". Pero sí está permitida esta otra ristra de calificaciones: "mentiroso, inane, de pena, de vergüenza ajena". Las dos listas son más completas, pero baste esa muestra para concluir lo absurda que puede ser la figura jurídica de la injuria. ¿En qué cabeza cabe que se pueda tachar a alguien de falso (= engañoso, fingido, simulado, que miente) y no de mentiroso (= que no dice la verdad)? ¿Quién es un juez para determinar qué palabra es o no insultante?
En todas las sociedades ha habido siempre palabras que podían utilizarse como insulto, blasfemia, juramento, contumelia. Su sola mención, sobre todo aplicadas a personas o situaciones concretas, provoca la ofensa. Son palabras tabú, un término polinesio para lo prohibido, lo que no se debe mencionar.
Las palabras tabú se pueden ver también negativamente, como las que no se pronuncian deliberadamente para no comprometerse. Por ejemplo, algunos altos cargos, al tomar posesión, se abstienen de "jurar" la Constitución; en su lugar "prometen" guardar y hacer guardar ese texto. Recientemente, en la fiesta de San Fermín le tocó dar el grito ritual de su comienzo a un concejal nacionalista de Pamplona. El hombre no se atrevió a repetir el grito tradicional de "¡viva San Fermín!". En su lugar gritó algo así como "¡viva la fiesta de San Fermín!", lo que volvió ridícula su abstención. Por lo visto, su conciencia secularizada no le permitía desear la vida a un santo. Con lo fácil que hubiera sido atenerse a la versión vasca que también se pronuncia: "¡Gora (= arriba) San Fermín!". El asunto parece nimio, pero ejemplifica muy bien el principio de que el lenguaje aparece trascendido de emociones.
Hay muchas palabras en el vocabulario corriente que acumulan un sentido despreciativo, incluso afrentoso, de tal forma que pueden ser proferidas como insultos. En principio, no tendrían que funcionar de esa forma, pero pueden contaminarse de esa connotación negativa. Un ejemplo, puede ser el nutrido ramillete de palabras con que se designa al comerciante, en principio, una ocupación dignísima. Veamos la lista sin ningún orden:
- negociante
- traficante
- tratante
- mercader
- tendero
- marchante
- especulador
- intermediario
- quincallero
- mercachifle
- chalán
- hortera (antiguamente "dependiente de comercio")

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