
"Casual" es en los EEUU un adjetivo que se aplica a la ropa elegante pero cómoda, sin etiqueta. Nosotros nos referimos a la ropa informal o de calle. "Casual" es otra cosa en español, por lo que, de aceptar el neologismo, caeremos en una cursilada. 
Como los libertarios saben, soy partidario de incorporar los neologismos que se imponen en el uso de la lengua común, el español para nosotros. Pero esa importación requiere también el pago de algunos impuestos o, por lo menos, cumplir algunos trámites. El fundamental es la comprobación de que existe algún término castizo que cumple la misma función de la voz importada. Por ejemplo, Luis Cáceres Ruiz se refiere a dos anglicismos que se nos meten con calzador: "casual" y "evidencia". Tienen la ventaja de su origen latino, lo cual los hace exóticos en la parla inglesa. Pero, al introducirlos en el habla de los hispanos, por eso mismo nos confunden. "Casual" es en los Estados Unidos un adjetivo que se aplica a la ropa elegante pero cómoda, sin etiqueta. Nosotros nos referimos a la ropa informal o de calle, para distinguirla de la que nos ponemos para ir arreglados. "Casual" es otra cosa en español, por lo que, de aceptar el neologismo para la ropa, caeremos en una cursilada. No lo es menos cuando pronunciamos "cásual". Lo de "evidencia" ídem de lienzo. Está bien lo de "evidencia" en el lenguaje científico (algo que sirve para demostrar una relación buscada), pero es confuso cuando sustituye a "prueba" en un proceso judicial. Precisamente, las "pruebas" lo son solo si las admite el juez. En fin, un lío.
Mayte Parra me envía una divertida lista de neologismos corrientes, muchos de los cuales son auténticas cursiladas al disfrazar de eufemismos de corte anglicano lo que se puede decir más llanamente. Listo unos cuantos. Entre paréntesis va la equivalencia castiza. Añado mi comentario sobre la adecuación de esa equivalencia:
La lista se podría completar con otros muchos ejemplos. Me fascina por ejemplo la sustitución de "perfume" por "fragancia". Sirve para elevar el precio.
