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La lengua viva

Saludos a la nueva ortografía

Después del alborozo que ha supuesto la aparición de la Nueva gramática de la lengua española, ahora nos toca saludar la floración de Más allá de la ortografía. La primera ortografía hispánica. La escriben Francisco A. Marcos Marín y Paloma España Ramírez (Biblioteca Nueva). Este no es un texto únicamente para especialistas, sino para todos los hablantes (y escribientes). Debe ser el libro de cabecera de todos los escolares, de todos los que aman la lengua española. El principio es que la escritura debe sujetarse a norma, al igual que se normalizan los tornillos o cualquier otro producto industrial. Las normas ortográficas no quieren decir que sean fijas, para siempre. Antes bien, precisamente por serlo, las normas cambian, como se va alterando con el tiempo y el lugar, la forma de escribir y de pronunciar las palabras, o incluso las palabras mismas. Por eso se puede aducir la metáfora de la "lengua viva" que yo utilizo muchas veces. Por cierto, los autores del libro que comento no son partidarios de esa metáfora. Para ellos sólo están vivas (y sólo mueren) las personas. Me parece un criterio demasiado estricto. Es claro que la lengua española pegó un estirón a partir de la fecha simbólica de 1898, después de siglos de estancamiento. Quizá hoy tengamos otro momento de vitalidad, al multiplicarse los intercambios entre los hispanohablantes de uno y otro lado del Atlántico. No sé por qué la vida (o la vitalidad) no puede aplicarse a entes colectivos, a símbolos culturales. Pero volvamos a la ortografía.

Tengo para mí que el sistema alfabético de escritura es el mayor logro de la civilización humana, quizá a la par de la rueda. Obsérvese que la rueda ya existe en la naturaleza, pero el alfabeto es una construcción abstracta, como lo es la notación musical. Con solo 27 símbolos (más o menos) se pueden escribir todas las palabras del español (y de otras lenguas). El sistema supone una altísima productividad. Sabemos que el alfabeto fue una invención europea; solo tiene unos 10.000 años de antigüedad.

El libro sobre la ortografía no es sólo un recetario. Por encima de las normas particulares está la consideración de que la ortografía va más allá de la fonética (transcripción de sonidos). La ortografía expresa también la historia de las palabras, de la cultura. En caso de duda, la norma que se debe aplicar es la de la norma culta. Precisamente la lengua culta utiliza muchas metáforas. Sin ir más lejos, los autores del libro se acomodan al uso tradicional de los lingüistas que llaman "préstamos" a los traslados de una palabra de un idioma a otro. Pero esos "préstamos" son bastante raros, pues no hay que devolverlos, ni se paga nada por ellos. Mejor que préstamos habría que hablar de intercambios. Es aquí donde fijaría yo la cualidad que distingue a las lenguas verdaderamente vivas, las que intercambian más palabras con otras. Visto así el fenómeno, el latín, el inglés, o el francés son lenguas muy vivas porque han donado muchas palabras a otras. El español entra en esa categoría con menos rango, pero admitió en su día muchas voces del árabe y ahora del inglés.