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Demócratas y apaciguamiento

Supe que los sucesos en Oriente Medio eran importantes cuando el New York Times les dedicó casi tanto espacio como al veredicto de un tribunal de Nueva York hace un par de semanas en el que rechazaba el matrimonio homosexual.

Algunos han argumentado que la respuesta de Israel es desproporcionada, lo que en realidad es correcto: no fue lo bastante fuerte ni de lejos. Lo sé porque aún hay zonas del sur del Líbano en pie.

La mayor parte de los norteamericanos han estado pegados a las pantallas de sus televisores, asombrados ante la demostración de poder de Israel, preguntándose: "Vaya, ¿por qué no podemos hacer eso?"

El presidente del Comité Nacional Demócrata Howard Dean afirma que "lo que está pasando en Oriente Medio hoy" no estaría sucediendo si los demócratas estuvieran en el poder. Cierto, si los demócratas estuvieran al cargo, nuestras ciudades estarían en ruinas y el estado de Israel habría sido borrado del mapa ya.

Pero según Dean, los demócratas tendrían "la autoridad moral que tuvo Bill Clinton" –no, en serio, siga leyendo– "cuando reunía a israelíes y palestinos". Clinton realmente obtuvo la Paz de Nuestro Tiempo con ese acuerdo, siendo "nuestro tiempo" una referencia a la emisión televisiva de cinco minutos en la que lo anunció. Yasser Arafat se retractó inmediatamente de todas sus promesas e inició la segunda intifada.

El hecho de que Israel sea capaz de lanzar un ataque contra Hezbolá sin provocar instantáneamente una conflagración multinacional en Oriente Medio es prueba de lo que ha logrado Bush. Ha empezado a crear un bloque moderado de líderes árabes que aparentemente no están interesados en convertirse en el próximo Sadam Husein. No ha habido una quiebra de la bolsa, mostrando que los mercados tienen confianza en que Israel tratará apropiadamente el problema y éste no se expandirá hasta convertirse en la Tercera Guerra Mundial.

Pero los progresistas nunca pueden abandonar la idea de que debemos aplacar a bestias salvajes apaciguándolas, ya estemos tratando con asesinos como Willie Horton o con terroristas islámicos. Después la bestia te come. Y es que sólo hay dos opciones con los salvajes: luchar o salir huyendo. Los demócratas siempre quieren salir huyendo, pero se disfrazan con lemas huecos como "diplomacia", "detente", "implicación", "implicación multilateral", "diplomacia multilateral", "contención" y "acudir a la ONU". Supongo que piensan: "Hey, el apaciguamiento funcionó muy bien con... uh... espere, esta me la sé... ummm... lo tengo en la punta de la lengua..."

A los Demócratas les gusta hablar, pero nunca te los encuentras luchando. Siempre existe una oscura objeción a plantearse en cada circunstancia particular.¡Pero en alguna guerra futura, van a ser intrépidos! Simplemente una es incapaz de imaginarse cuál será esa guerra. Los demócratas nunca han encontrado una guerra de la que no puedan huir.

En "Meet the Press" el mes pasado, al senador Joe Biden le preguntaron si apoyaría una acción militar contra Irán si los iraníes llegasen a "apretar el acelerador con la construcción de su programa nuclear". No, por supuesto que no. No hay, decía Biden, "amenaza inminente en este punto".

Según los demócratas, no podemos atacar a Irán hasta que hayan firmado una declaración jurada afirmando que tienen armamento nuclear, pero tampoco podemos atacar a Corea del Norte porque puede disponer ya de armas nucleares. El patrón que parece emerger que es: "No ataques a nadie, por ningún motivo, nunca. Nunca".

Los demócratas están irritados porque Corea del Norte tiene misiles nucleares, con Howard Dean diciendo que los demócratas son más firmes que los republicanos en materia de defensa porque, desde que Bush es presidente, Corea del Norte "ha cuadriplicado su arsenal de armamento nuclear". No era muy difícil. Clinton concedió a los norcoreanos 4.000 millones de dólares para construir reactores nucleares a cambio de vagas promesas de no utilizar los reactores para construir bombas. Pero extrañamente, a pesar de este triunfo de la "diplomacia", los salvajes no respondieron portándose bien. En su lugar, se pusieron a trabajar inmediata y febrilmente en la construcción de armas nucleares.

Pero esa es otra amenaza que los demócratas no juzgan que esté madura para la acción aún. En "Meet the Press" el pasado domingo, el senador Biden despreciaba a la ligera a los norcoreanos diciendo que "su gobierno es como un escolar de octavo grado que busca llamar la atención con un petardo" y que "ni siquiera la gente de Inteligencia dice que sea seguro que tengan armas nucleares".

¿Esa es la prueba? ¿Necesitamos tener la absoluta certeza de que los norcoreanos tienen una bomba nuclear capaz de golpear California con Kim Jong Il jurando solemnemente bombardear Estados Unidos (y dando realmente su palabra esta vez) antes de que nosotros... qué? ¿Si tienen una bomba nuclear, qué hacemos entonces? ¿Es la guerra mundial termonuclear esa en la que los demócratas por fin van a estar dispuestos a luchar?

Los demócratas no reconocerán la existencia de "una amenaza inminente" en ninguna parte del mundo hasta que haya un misil nuclear a 12 minutos de Nueva York. Y entonces nunca tendremos la satisfacción de decirles "Os avisamos" porque estaremos todos muertos.

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